Efemérides

Ídolos académicos: Oscar Martín, nuestro eterno capitán

Viernes 23 de Junio de 2017
Un jugador que se transformó en referencia, un lateral derecho que asomó como el líder espiritual del Equipo de José. Levantó los galardones más preciados de nuestra historia. En su cumpleaños, va el gran saludo de Racing. 
Ídolos académicos: Oscar Martín, nuestro eterno capitán
Primera verdad que está clara: la historia no empezó ayer. Segunda verdad indiscutible: la historia merece ser contada. Tercera verdad irrefutable: es fundamental conocer la historia para saber quién es uno y hacia dónde va uno. Racing, con 114 años de vida, con un pasado repleto de gloria, tuvo a lo largo de tantos años símbolos que forjaron la identidad del club, que desataron el amor de multitudes y que le entregaron la grandeza de la que todavía hoy disfruta. Por eso, como homenaje respetuoso, como saludo eterno, se los recuerda en las fechas que ya les pertenecen. A los ídolos académicos, simplemente gracias.

Oscar Raimundo Martín llegó a tener un profundo vínculo amoroso con la gloria. Incluso, aunque forme parte del ámbito de su intimidad, se puede sostener que se acariciaron muchas veces. Sus manos, a lo largo de su carrera, se fueron tornando expertas en eso de coquetear con lo más preciado del mundo del fútbol. El 4 de noviembre de 1967, en el Estadio Centenario, fue el encargado de mostrarle al planeta primero que nadie que Racing era campeón de la Copa Intercontinental. La Academia, dueña de ese título antes que cualquier otro club argentino, se hacía eco de su grandeza a partir de la figura de Martín, el capitán, el capitán para la historia. 

Nacido el 23 de junio de 1934 en Buenos Aires, este lateral derecho que debutó en Argentinos Juniors llegó a Racing en 1963 con 28 años. No le fue sencillo consolidarse como titular pero el arribo de Juan José Pizzuti en 1965 al banco de suplentes le dio la oportunidad tan esperada. Mucho más experimentado que sus compañeros de la última línea, se transformó con el correr de los partidos en la voz que manejaba los ánimos de un plantel ganador. Formó parte del grandioso Equipo de José y ganó, además del título en Uruguay, el torneo local de 1966 y la Copa Libertadores de 1967. Se marchó del Cilindro tras haber disputado 172 encuentros oficiales y sin haber marcado goles.

Respetado por compañeros y por rivales, contó alguna vez una faceta menos conocida –pero notable- de ese grupo humano que devolvió al club a los primeros planos futbolísticos: “A mí me gustaba organizar cosas. Trataba de hacerlas para adentro: donar al Hospital Roca, al Hospital de Niños, a escuelas cuando íbamos al interior. Todo en silencio. No queríamos trascender en los medios de esa forma”. Ya retirado de las canchas, continuó unido a la Academia y aún hoy sigue concurriendo regularmente al Cilindro para participar de distintas actividades junto a algunos otros ex jugadores.

En un nuevo cumpleaños, Racing no puede menor que saludarlo con todo el afecto a Martín, un símbolo de su hora más gloriosa.