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Primer Equipo

Un freno al entusiasmo

Sábado 15 de Octubre de 2016
Racing pagó caro los errores que cometió, perdió por 3 a 2 como visitante ante Atlético de Rafaela y dejó de ser uno de los invictos del torneo. Bou, que no convertía desde mayo, y Romero marcaron para la Academia. Habrá que mejorar pensando en la Copa Argentina.
Un freno al entusiasmo
Lo que sucede en las áreas suele ser útil para explicar por qué los partidos terminan como terminan. Y Racing, en una cita cargada de intensidad pero con poco vuelo futbolístico, falló por demás en la propia y acertó menos de lo necesario en la ajena. Por eso, pese a la numerosa presencia de hinchas que se movilizaron hasta el norte de Santa Fe, la Academia perdió por 3 a 2 frente a Atlético de Rafaela. La derrota, la primera en lo que va del campeonato, le impidió al equipo mantenerse en la senda de la alegría y acortar la distancia con Estudiantes, el único líder del torneo. 

Nada muy emocionante había ocurrido cuando un desencuentro en el corazón de la defensa le dio la chance a Gabriel Gudiño de fusilar a Orión para convertir el primero. Iban 21 minutos y los de Avellaneda no encontraban la manera de imponer su juego. Los delanteros recibían poco y en situaciones incómodas. El mediocampo, además, estaba lejos de ser una usina de juego. Y, como si fuera poco, Grimi había tenido que salir por un golpe en la rodilla. Por suerte, Bou, que ya era de lo mejor de la tarde, apareció antes de que terminara la primera mitad para marcar después de cinco meses y dos días con un tiro libre fantástico que se coló contra el poste derecho de Lucas Hoyos.

Entonado fue Racing por el triunfo. Sin mucha claridad pero con más confianza, se paró en terreno contrario y manejó algo más la pelota. Zielinski hizo entrar a Romero y la variante dio sus frutos porque, a los 20, el paraguayo estampó el segundo con un tiro bajo y potente que fue a parar a un ángulo. Parecía entonces de la Academia, que pudo haber sentenciado la historia en una contra que Licha desperdició con una definición imprecisa. Atlético de Rafaela avanzó como pudo y capitalizó las equivocaciones con las que se encontró. Fue todo en una ráfaga, fue todo en apenas 180 segundos: Marco Borgnino, que había pisado el césped poco antes, asomó por duplicado para torcer el destino del partido. Obligado a reaccionar, Rosales se sumó en busca de soluciones urgentes. Pudo haber llegado el empate en el descuento pero el cabezazo del capitán, casi en el área chica, se fue desviado.

Entre la desazón y la impotencia, la Academia pagó caro la ausencia de efectividad en los metros determinantes. Menos mal que habrá revancha pronto.
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