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El Club

Hasta siempre, gran capitán

Lunes 12 de Febrero de 2018
Como futbolista fue un lateral que se transformó en referencia ineludible de las páginas más memorables de la historia del club. Una vez retirado de las canchas, se encargó de reivindicar a lo largo de los años los lauros conseguidos por el Equipo de José. Esta tarde nos dejó a los 83 años, luego de batallar ante una enfermedad que lo había complicado durante el último tiempo. Todo Racing llora por su partida física, al mismo tiempo que enaltece el recuerdo de un ídolo que permanecerá presente eternamente en los anales de la gloria académica.  El velatorio será este martes, de 13 a 21, en el Recinto de Honor de su querido Cilindro.
Hasta siempre, gran capitán
Oscar Raimundo Martín llegó a tener un profundo vínculo amoroso con la gloria. Incluso, aunque forme parte del ámbito de su intimidad, se puede sostener que se acariciaron muchas veces. Sus manos, a lo largo de su carrera, se fueron tornando expertas en eso de coquetear con lo más preciado del mundo del fútbol. El 4 de noviembre de 1967, en el Estadio Centenario, fue el encargado de mostrarle al planeta primero que nadie que Racing era campeón de la Copa Intercontinental. La Academia, dueña de ese título antes que cualquier otro club argentino, se hacía eco de su grandeza a partir de la figura de Martín, el capitán, el capitán para la historia. 

Nacido el 23 de junio de 1934 en Buenos Aires, este lateral derecho que debutó en Argentinos Juniors llegó a Racing en 1963 con 28 años. No le fue sencillo consolidarse como titular pero el arribo de Juan José Pizzuti en 1965 al banco de suplentes le dio la oportunidad tan esperada. Mucho más experimentado que sus compañeros de la última línea, se transformó con el correr de los partidos en la voz que manejaba los ánimos de un plantel ganador. Formó parte del grandioso Equipo de José y ganó, además del título en Uruguay, el torneo local de 1966 y la Copa Libertadores de 1967. Se marchó del Cilindro tras haber disputado 172 encuentros oficiales y sin haber marcado goles.

Respetado por compañeros y por rivales, contó alguna vez una faceta menos conocida -pero notable- de ese grupo humano que devolvió al club a los primeros planos futbolísticos: “A mí me gustaba organizar cosas. Trataba de hacerlas para adentro: donar al Hospital Roca, al Hospital de Niños, a escuelas cuando íbamos al interior. Todo en silencio. No queríamos trascender en los medios de esa forma”, dijo en alguna oportunidad con la misma firmeza con la que se encargaba de manejar al equipo adentro del campo de juego. Ya retirado de las canchas, continuó unido a la Academia, concurriendo regularmente al Cilindro para participar de distintas actividades junto a algunos otros ex jugadores y pregonando por la memoria colectiva con respecto a los logros conseguidos por el Equipo de José.

Este lunes 12 de febrero, a los 83 años, el Gran Martín falleció luego de pelearla frente a una enfermedad que lo había complicado en la etapa final de su vida. La última vez que pisó el césped de su querido Cilindro, para el festejo del 50º aniversario del Título del Mundo en noviembre del año pasado, levantó los brazos antes de dejar el campo de juego y aplaudió mirando hacia el cielo con una sonrisa cómplice. Pero la cinta de capitán no dejó nunca su brazo izquierdo. Ese sello indiscutible y distintivo dentro de la historia de Racing será suyo por siempre.
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