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El Club

Cuando la pelota también rompe el silencio

Domingo 17 de Mayo de 2020
En una nueva jornada de conmemoración del Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia, Racing Club le pone dichos propios a una fecha que desde hace 30 años ya no pasa desapercibida para la sociedad en ninguna otra parte del Mundo. Florencia Romero, capitana del primer equipo profesional y referente de la actividad desde sus inicios en el club, le entrega su voz en primera persona a sentimientos que piden a gritos dejar de ser reclamos en este contexto para transformarse en realidades: la libertad y la igualdad. 
Cuando la pelota también rompe el silencio
Palabras que rompen con otras palabras. Voces que derriban barreras con la potencia de un vendaval. Gritos que flamean en el viento como la bandera de una reivindicación que cada vez se escucha más fuerte, sea en el lugar que sea. Romper el silencio, de eso se trata. Es la única forma de que se escuche cada vez con más fuerza, al igual que desde hace tres décadas, la voz que exige como derecho inherente a todas las personas la libertad e igualdad para todas las minorías sexuales, de género y corporales. Florencia Romero, futbolista profesional del club, conoce en primera persona lo que significa la lucha por una igualdad de género. Y su lucha es la misma de muchas y de muchos. Por eso les habla en primera persona a todos y a todas:  

"Estoy a favor totalmente de las cuestiones de lucha y de fechas como la de hoy. Es lo primero y principal que puedo decir al respecto. Pero al mismo tiempo no puedo evitar el sentir el hecho de que me gustaría que no existieran días como este 17 de mayo. Porque lamentablemente estas batallas significan que mucha gente la pasó mal y hasta murió por esto, antes de que se llegara hasta nuestro punto presente. Eso me genera sentimientos encontrados. Y no me pasa con este día en particular, sino que es algo que me sucede el resto de los días, como sé que también le pasa a mucha gente. Por un lado pondero que sea un día de lucha y por el otro, me genera un enorme sentimiento de vergüenza todo lo que sucedió hasta antes de llegar a ese punto, ya hace treinta años atrás. Desde el lugar propio no hay que hablar de una condición y sí de una elección y de un sentimiento. Esto es una elección personal. Nuestra elección personal. Porque la condición sexual, corporal y de género son elecciones personales de todes. Todas y cada una de ellas.
 
He tenido miles de experiencias personales que me hacen recordar el sentido de lo que conmemora esta fecha, no sólo hoy sino en muchos otros momentos. Más de una vez (muchas, en realidad) he tenido que escuchar la palabra "lesbiana" o "machona" casi como insultos, por el solo hecho de que mi elección hubiera sido la jugar a la pelota. He vivido situaciones de discriminación dentro del mundo del fútbol femenino por parte de varones. He sentido tanto yo como mis amigas y compañeras las burlas al respecto de distintas elecciones que poco tienen que ver con el hecho de tirar un caño, intentar una gambeta o gritar un gol. He conocido en carne propia el caso de algún padre o alguna madre que no quisieron que su hija jugara al fútbol por miedo a que "se hiciera lesbiana". Y en realidad lo único que tenían que entender es que los deseos y las elecciones en la vida van por otro lado para las personas. Y en nuestro caso, el hecho de que elijamos al fútbol, no tiene nada que ver con nuestras otras elecciones. Esas son cosas distintas. Y lo que hoy falta es el respeto hacia la elección de la otra persona.

Por eso desde mi desde mi lugar pienso que hay que cambiar algo fundamental: el que no nos importe lo que hace la otra persona, sino que nos importe lo que hacemos nosotros mismos. Y cuando lo afirmo, me refiero al hecho de poder mirarse a uno mismo. Estoy convencida de eso. La gente se cree con el derecho a meterse en la vida de la otra persona. Claramente no debería ser así, porque ahí está la raíz misma de la discriminación. Si todo el mundo empezara a mirarse hacia adentro y dejara que tanto la otra como el otro a su alrededor vivieran libremente sus propias elecciones, sería otra la cuestión.

Me parece que aún nos falta muchísimo en este aspecto. Y esto se ve tanto en la sociedad como en el fútbol. Lo afirmo porque las diferencias aún son notorias. Este es un pensamiento personal y quizás me equivoque en lo que veo, pero creo que se sabe mucho más sobre la condición sexual de la mujer futbolista que sobre la del varón futbolista. Y ahí sigue habiendo una clara discriminación. ¿Cúantos casos hay de hombres que juegan al fútbol, quizás son homosexuales y no lo dicen? Quizás sea por miedo, o porque la sociedad no lo ve bien dentro de su ambiente. Yo siempre voy a decir esto: la vida privada de cada persona es de esa persona y nadie tiene porque meterse en nada de ella; ni en su condición sexual, ni en ninguno de sus aspectos. Más allá de eso, me encantaría que el hombre que juega al fútbol pudiera decir libremente su elección, si así lo decidiera. No son muchos los que lo han hecho. Y eso quizás sea porque tampoco sean tantos los que puedan bancarse luego el hecho de tener que vivir con lo que la sociedad pueda llegar a decir sobre eso. Pero me gustaría que quien tuviera una condición personal distinta a la de los demás pudiera expresarla y vivirla libremente. Y no lo lo digo por una cuestión de tener que mostrarse, sino para poder dejar de ocultarse. Son dos cosas distintas a mi modo de verlo. Resulta horrible el hecho de tener que estar ocultándose. En especial, cuando a ese sentimiento lo motiva el miedo a lo que te puedan a decir o a hacer por eso. Estoy segura de que en el fútbol masculino debe de haber un montón de jugadores que en este sentido se ocultan por miedo. Y el miedo es espantoso.

Todo en la vida es un aprendizaje y un proceso. Y es importante como lo llevamos adelante; como lo vivimos. No soy una persona de mirar en demasía las redes sociales, más allá de contar con algunas de ellas de manera personal. Pero las uso como algo positivo para mí y no buscando nada que me perjudique o me lastime. Tampoco le doy mucha trascendencia a lo que sale en los medios de comunicación, ni tampoco a los comentarios del común de la gente. Entiendo que mi vida es mía y que tanto esa discriminación que viví de chica por ser futbolista como la represión que me causó, hoy ya no las tengo. Y eso se dio por mí misma. No permito que nada ni nadie me quiera manejar la vida, ni le doy importancia a las cosas que considero que no la tienen. Busco que todo esté en su lugar. Ayer, hoy, mañana y siempre".

                                                                                                                                                                                                                                  Florencia Soledad Romero

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