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El Club

Chango nuestro

Jueves 31 de Marzo de 2022
La muerte no borra el amor ni la gratitud, que serán permanentes para Juan Carlos Cárdenas. El autor del gol más importante en la historia de Racing, el del título mundial en 1967 -el primero en la enorme historia del fútbol argentino- falleció en la noche del miércoles, a los 76 años.
Chango nuestro
Alguna vez quedó escrito en la web oficial del club... "Pensemos con franqueza e ilusión. Dejemos volar por algunos instantes la imaginación y que el sentimiento hable por sí mismo. Digamos la verdad: ¿Qué racinguista no soñó alguna vez con ser el Chango al menos por un minuto en su vida? Pero no de cualquier minuto, sino de ese minuto glorioso y eterno en tierras uruguayas. ¿Acaso hubo algún hombre que no fantaseara con marcar ese gol en el Centenario para festejarlo con el alma? ¿Y qué mujer de esas que llevan el blanco y el celeste grabados en el corazón no soñó con ser la artífice de ese zurdazo inmortal? Seguro cada hincha lo pensó al menos una vez a lo largo de su existencia. O cientas. O miles. Pero solamente él pudo lograrlo. Él lo hizo posible. Él transformó en realidad a ese momento que desde noviembre de 1967 inunda las memorias y los corazones del pueblo académico. Simplemente él. Solamente él. Juan Carlos Cárdenas, nuestro Chango..."

El Chango falleció avanzada la noche del miércoles, a los 76 años. Y eso jamás modificará el amor, la gratitud y su sitio en la memoria colectva. Cárdenas fue nuestra inspiración y aspiración: clavar ese zurdazo fundacional para el fútbol argentino, el del primer título mundial en una historia ganadora y de enorme prestigio, resultó meta que forjó deseos y sueños. En aquellas charlas que el Chango brindó, por caso con los medios oficiales de Racing en ocasión del 50° aniversario de la gesta, recordaba en el mismo Centenario de la página de gloria: "Es como si estuviera viendo ahora cada cara de los 25.000 hinchas que estuvieron en el estadio. ¿Cómo olvidarlo? Es imposible... Hice el gol, levanté los brazos y salí corriendo a abrazarme con Tito Pizzuti, de quien quedé colgado. Y después se sumó Coco Basile, que estaba afuera porque lo habían expulsado".

Solamente 17 años tenía el 25 de febrero de 1962. Ese día, Juan Carlos, que jugaba originalmente en Unión Santiago, un conjunto de su provincia natal, debutó oficialmente con la camiseta celeste y blanca. Fue ante Nacional de Montevideo, por la Copa Libertadores, en un empate 2 a 2 que pasó a la historia porque fue la presentación de un jugador clave para la grandeza futura. Luego de un breve paso por la Primera B, en Nueva Chicago, en el que obtuvo el rodaje necesario, regresó al Cilindro en 1964 para quedarse de corrido hasta 1972. Volvería por última vez en 1976, después de haber estado cuatro años en el Puebla y el Veracruz del fútbol mexicano, para ponerle entonces fin a su extensa y exitosa carrera. En total, disputó 340 encuentros en Racing y convirtió, nada más ni nada menos, 96 goles. Es, a la vez, el octavo artillero histórico y el tercer futbolista con más presencias en la cancha. Un ídolo con todas las letras. 
     
Bajo las órdenes de Juan José Pizzuti, en el mítico Equipo de José, se coronó en el campeonato de 1966 y conquistó la Copa Libertadores 1967 y la Intercontinental 1967, luego reconocido oficialmente por la FIFA como campeonato mundial de clubes. Vital resultó su olfato goleador durante ese proceso que le permitió a Racing transformarse en el primer club argentino en consagrarse a nivel mundial: siete tantos en el torneo local, siete en el certamen de Conmebol y dos en el cruce con el Celtic lo volvieron la principal carta ofensiva de la Academia. Tanta eficacia en el ataque lo llevó también a la Selección Argentina en 1967. Pero, como si fuera poco, el Chango también se destacó hasta en el arco propio: el 22 de agosto de 1971 le atajó un penal a Roberto Gramajo, delantero de Rosario Central. Un fenómeno de toda la cancha, sin lugar a dudas.

Una vez retirado de la actividad como jugador Cárdenas no pudo despegarse de la pelota. Y decidió traspasar su experiencia desde el rol de la conducción y de la formación. Como entrenador estuvo en Lamadrid, donde consiguió un ascenso, All Boys y el Deportivo Armenio. Como formador trabajó en las inferiores académicas junto a su ex compañero y gran amigo Humberto Maschio, otro campeón del mundo y de los apellidos más gloriosos de la historia del club. Además, con el paso de los años recibió una gran cantidad de reconocimientos por parte de la institución y era habitual -hasta los últimos tres años- cruzarlo en el Recinto de Honor del estadio antes de los partidos de su amado Racing en ese vínculo indestructible y de afecto recíproco.

El velatorio del Chango se realizará, entre las 17 y las 24 de este jueves, en la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, cuyo gobierno lo declaró Personalidad Destacada del Deporte en 2014, y sus restos serán trasladados este viernes al cementerio de la Chacarita. Pero esto no representa un cierre. Al Chango lo resume su testimonio, además de su gol. "Racing ha sido parte de mi vida. Le debo un montón de cosas impagables: es el lugar donde me siento feliz". Igual que nosotros y nosotras, Chango, a pesar de las lágrimas que hoy no queremos ocultar.

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