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Efemérides

Ese mito forjado de la mano de Mostaza

Jueves 27 de Diciembre de 2018
Pasan los años y la realidad se torna cada vez más legendaria. El 27 de diciembre de 2001 y en medio de un país al borde del estallido social, el Estadio José Amalfitani y el Estadio Presidente Perón se fusionaron en una fiesta única. Liniers y Avellaneda fueron una sola realidad: Racing campeón. Tras 35 años de espera y con todo un club detrás, el cabezazo de Loeschbor le dio el título al equipo que tuvo en el Paso a Paso de Reinaldo Merlo a ese sello distintivo que lo hará eterno.
Ese mito forjado de la mano de Mostaza
Gerardo Bedoya había tenido algunas semanas antes una cita con la historia y no había fallado. Y la oportunidad se le presentó de nuevo. Y el centro vino desde la derecha del ataque, con la rosca justa, camino al segundo poste. Iban 8 minutos del segundo tiempo y Gabriel Loeschbor, en una posición adelantada que nadie sancionó, se lanzó al vacío para impactar de cabeza y batir a Gastón Sessa. En medio de una crisis social, económica y política del país, el 27 de diciembre de 2001, Racing volvía a ser campeón después de tres décadas y media de espera. El empate 1 a 1 con Vélez era lo que le faltaba al equipo de Reinaldo Carlos Merlo para desatar la locura de la gente académica. 

La campaña fue sólida de principio a fin y el conjunto de Mostaza acumuló argumentos suficientes como para merecer la consagración: de los 19 encuentros disputados, ganó 12, empató 6 y perdió tan solo uno. Convirtió en total 34 goles y le marcaron 17. River quedó segundo a punto de distancia. La agónica igualdad ante Independiente, por la segunda fecha, figura como uno de los momentos claves. También resultaron vitales las victorias en Rosario, en Córdoba, en Santa Fe y en La Plata. La goleada por 4 a 1 a San Lorenzo fue, sin lugar a dudas, un duelo bisagra para sostenerse en la pelea.

Si de clásicos se habla, la caída ante Boca en la Bombonera fue el único tropezón de Racing en el certamen. Sin embargo, no alcanzó para tumbar a un grupo convencido del objetivo. Distinto fue el cruce ante River, el 2 de diciembre, en un Cilindro repleto: a poco del cierre, un tremendo zurdazo de Bedoya permitió llegar al empate y dar un paso determinante hacia la meta. Francisco Maciel, Martín Vitali y Diego Milito estuvieron presentes en todos los compromisos. Maximiliano Estévez fue el principal artillero con 7 conquistas.

El resto del plantel lo conformaron Gustavo Campagnuolo, Loeschbor, Claudio Úbeda, Gustavo Barros Schelotto, Adrián Bastía, Alexander Viveros, Rafael Maceratesi, José Chatruc, Carlos Arano, Leonardo Torres, Bedoya, Javier Lux, Luis Rueda, Gastón Pezutti, Gustavo Arce, Diego Loscri, Néstor Ruiz y Cristian Ríos. Merlo, que había llegado a la institución en el arranque de 2001, fue el artífice intelectual de la hazaña.

Hoy se cumplen 17 años de semejante alegría y Racing Club, como no podía ser de otra manera, se pone de pie para saludar a los campeones y recordar una gesta que hasta el día de hoy se mantiene vigente en todos los corazones académicos.

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