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Efemérides

Pedro Ochoa, el rey de la gambeta

Viernes 06 de Septiembre de 2019
Era un verdadero genio de la gambeta. No por nada brilló en con esta camiseta. Jugó en el club entre 1917 y 1931 y formó una sociedad de lujo junto a Natalio Perinetti. Con brillo propio durante los años del amateurismo, fue admirado por propios y extraños; hasta por el mismísimo Carlos Gardel. En un nuevo aniversario de su partida, Racing lo recuerda con el respeto y el cariño que demandan los ídolos.
Pedro Ochoa, el rey de la gambeta
Primera verdad que está clara: la historia no empezó ayer. Segunda verdad indiscutible: la historia merece ser contada. Tercera verdad irrefutable: es fundamental conocer la historia para saber quién es uno y hacia dónde va uno. Racing, con 116 años de vida, con un pasado repleto de gloria, tuvo a lo largo de tantos años símbolos que forjaron la identidad del club, que desataron el amor de multitudes y que le entregaron la grandeza de la que todavía hoy disfruta. Por eso, como homenaje respetuoso, como saludo eterno, se los recuerda en las fechas que ya les pertenecen. A los ídolos académicos, simplemente gracias. 

Las canchas hablaban de él. La gente hablaba de él. Y era lógico: los hinchas, porque disfrutaban con su gambeta endiablada; y los rivales, porque no sabían cómo hacer para sacarle la pelota. Se sacaba adversarios de encima con la misma facilidad con la que tiraba paredes con el compañero más cercano. Siempre, por supuesto, con la pelota pegada a su botín derecho. Su gambeta era un placer para los espectadores y un suplicio para los adversarios. Empujado por el desenfado del que se sabe talentoso, el tipo gambeteaba por el sector derecho del ataque buscando paredes que dejaran rivales en el camino y llevando la pelota pegada a su botín derecho. Así de simple y así de fenomenal era Pedro Ochoa, entreala derecho nacido el 22 de febrero de 1900 que brilló en el club entre 1917 y 1931. Sí, por supuesto que sí: durante esos años, se cansó de conseguir títulos con la camiseta celeste y blanca (1917, 1918, 1919, 1921 y 1925) y fue pieza insustituible en el equipo que logró el primer heptacampeonato en la historia del fútbol argentino.

El Rey de la Gambeta, como se lo conocía en aquel entonces, debutó en Primera a los 16 años y, más allá de que le costó adaptarse, terminó ganándose un sitio en el once inicial que era reconocido en el plano local y en el internacional por su gran nivel. En el amateurismo, pese a no ser goleador, convirtió 91 tantos; y, en el profesionalismo, alcanzó a disputar 5 encuentros y a marcar 2 conquistas. Estratega creativo, referente del clásico estilo criollo, integró la Selección en varias oportunidades y fue parte del plantel que conquistó la Copa América de 1927. Su socio principal en todo ese período fue, sin lugar a dudas, Natalio Perinetti, con quien se entendió a la perfección por la banda derecha.
  
Entre todas las particulares que giran en torno a este mito popular, quizás la más importante sea el aprecio que Carlos Gardel le tenía. “Ser como Ochoíta, el crack de la afición”, escribió el símbolo máximo del tango en “Patadura”, una de sus obras más famosas. Aunque no queden registros fílmicos de sus actuaciones, no resulta difícil imaginarse lo bien que jugaba este señor que se peinaba con gomina hacia atrás y que se adueñó de la casaca número ocho. Por algo, el Zorzal Criollo, habiendo tantos futbolistas en la época, lo eligió para expresar su admiración. 

Un día como hoy, pero en 1947, Ochoa falleció en la ciudad bonaerense de Tandil. Emblema de uno de los momentos más gloriosos de la historia del club, Racing lo recuerda con los honores que se merece. Por eso el honor de recordarlo en este fecha es todo de nuestra institución.

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