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Efemérides

Miguel Ángel Mori, eternamente ídolo

Martes 13 de Abril de 2021
No le pesó para nada el haber llegado desde las filas de Independiente y con el tiempo se volvió ídolo de la Academia. En el mediocampo construyó una sociedad infalible junto a Rulli en la que puso al servicio del Equipo de José su juego prolijo y eficiente. Ganó todo en el club y transfomó a su apellido en leyenda hasta nuestros días. Hoy Racing vuelve a homenajearlo. 
Miguel Ángel Mori, eternamente ídolo
A éstas alturas ya es toda una obviedad el mencionarlo, pero no por eso hay que dejar de hacerlo. Racing Club cuenta en su haber con 118 años de vida de una riquísima historia y un pasado repleto de gloria. Y como eso ya es sabido, es también irrefutable el hecho de que luego de tantas jornadas a lo largo del tiempo fueron construidas por una larga lista de galería de símbolos que forjaron la identidad del club, desataron el amor de multitudes y le entregaron a nuestra institución la grandeza de la que todavía hoy disfruta. Nuestra historia no empezó ayer y merece ser contada, ya que es fundamental conocerla para saber quienes somos y hacia dónde vamos. Por eso, como homenaje respetuoso y como saludo eterno, se recuerda a éstos grandes en las fechas que ya les pertenecen. A los ídolos académicos, simplemente gracias. Ayer, hoy y siempre.

Con el corazón en la mano, con la sinceridad a flor de piel, Miguel Ángel Mori declaró con la ternura de quien se dirige a un amor profundo: “No quería pasar de Independiente a Racing, pero después me enamoré de la Academia”. Nacido en 1943 en la localidad bonaerense de Baradero, había jugado en la liga de su ciudad natal hasta principios de la década de 1960. Durante esa primera etapa de formación, distribuía su tiempo entre la pelota y una panadería. Independiente percibió su categoría y lo contrató. En el adversario de toda la vida, no solamente rindió de manera pareja sino que también ganó la Copa Libertadores en 1964 y en 1965. Juan José Pizzuti lo pidió para armar el plantel de 1966 y el club le dio el gusto.

Cerca del círculo central, la Chancha, apodo que recibió por su aspecto físico, consolidó una eficiente sociedad con Juan Carlos Rulli. Los dos funcionaron como cuota de equilibrio en un equipo con mucha vocación ofensiva. Jugó 73 partidos con la camiseta celeste y blanca y convirtió cuatro goles. Fue figura del conjunto que se coronó en el torneo local de 1966, en la Copa Libertadores de 1967 y en la Copa Intercontinental de 1967. Emigró a Chile en 1968 y, luego, pasó por Newell’s. Debió retirarse a los 29 años por una rotura de ligamentos. 

"La verdad es que Miguel era un tipo bien de campo. Con mucha simpleza, pero que a su vez se prendía siempre en las bromas y nunca te iba a dejar de dar una mano. Una persona de bien”, declaró Humberto Maschio cuando el 13 de abril de 2009 se conoció la noticia del fallecimiento de Mori. Evidentemente, los compañeros lo consideraban una muy buena persona. Ese mismo sentimiento quedó impregnado en el Cilindro cuando un problema cardíaco le quitó la vida. 

A doce años de su partida física, Racing no se olvida de una persona que contribuyó enormemente a extender su grandeza. Con mucho afecto, con la promesa de recordar, el club enaltece una vez más la memoria eterna de quien fue y será por siempre el dueño del círculo central académico.

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