Efemérides

Anido, un campeón sin secretos

Jueves 05 de Enero de 2023
Se lució en la última línea académica durante una década en la que superó los 200 partidos y fue campeón tanto en el 58 como en el 61. Un central sinónimo de Racing en su época: nacido en Avellaneda y formado en la cantera del club. Hoy la institución lo recuerda de nuevo con orgullo, como corresponde.
Anido, un campeón sin secretos
Primera verdad que está clara: la historia no empezó ayer. Segunda verdad indiscutible: la historia merece ser contada. Tercera verdad irrefutable: es fundamental conocer la historia para saber quién es uno y hacia dónde va uno. Racing, con 119 años de vida, con un pasado repleto de gloria, tuvo a lo largo de tantos años símbolos que forjaron la identidad del club, que desataron el amor de multitudes y que le entregaron la grandeza de la que todavía hoy disfruta. Por eso, como homenaje respetuoso, como saludo eterno, se los recuerda en las fechas que ya les pertenecen. A los ídolos académicos, simplemente gracias. 

Quizás la mayoría del público fuera del ambiente futbolero en general no estaba familiarizado con la figura de Norberto Anido, hasta que una de las líneas fundamentales dentro de la trama del film argentino "El secreto de sus ojos" (2009), de fama mundial y que se quedó hasta con el premio Oscar, lo tuvo como protagonista de un diálogo entre dos de los personajes centrales del largometraje. “Yo te voy a traer vieja, y vamos a ser flor de yunta... no es lo mismo Anido, que Anido con Mesías”, exclamaba uno para que otro luego agregara la referencia dirigida hacia dos de "los backs del Racing Campeón del '61". Pero la realidad es que dentro del registro racinguista el apellido de este meritorio defensor central estaba más que instalado y era asociado de manera concreta a varios de los momentos más gloriosos del club previos a la legendaria consagración total de la segunda mitad de la década del '60.   

Norberto Anido fue bastión de un equipo que se codeó bastante seguido con la gloria. Además, fue campeón con Racing y vistió con honor la camiseta de nuestra institución durante una década. Y eso es digno de todos los elogios. Nacido el 8 de febrero de 1933 en Avellaneda, se formó en las divisiones inferiores del club y jugó en el primer equipo de manera consecutiva durante 12 temporadas, siendo parte fundamental de los planteles que ganaron con solvencia los campeonatos de 1958 y de 1961. Mientras la delantera comandada por Oreste Corbatta deslumbraba a propios y a extraños, la estructura defensiva aseguraba solidez para pensar con calma en el arco adversario. Así, de la mano de José Della Torre y de Saúl Ongaro, Racing, con Anido en el once inicial, lograría dos laureles más para sus vitrinas. 

Garantía de seguridad en la zaga, era tiempista y férreo a la hora de la marca. Pero su categoría como defensor a la hora de anular a los adversarios no le impedía tener además la clase necesaria para ser siempre una opción de salida limpia con la pelota en sus pies. Su debut con la casaca blanca y celeste sucedió el 14 de agosto de 1955, por la decimotercera fecha, en un triunfo por 1 a 0 ante Chacarita. Su último partido para la institución lo jugó el 27 de junio de 1965, por la decimocuarta fecha, en una caída como visitante por 2 a 0 contra Banfield en la que se dio una curiosidad histórica: en aquella jornada de despedida le cometió un penal nada más y nada menos que a Norberto Raffo, que un par de años más tarde llegaría al club para ser una figura de clase mundial. En total, el defensor disputó 205 encuentros con la casaca racinguista y no convirtió ningún gol. Sucedió en el puesto a Pedro Dellacha y, luego, su lugar fue ocupado por un joven pero ya promisorio Roberto Perfumo. “Me gustaba salir jugando con lujos, pero en Racing no se podía. Jugaba contra los fantasmas de varios mariscales que había tenido la historia del club”, aseguró públicamente alguna vez quien en supo consagrarse con nuestros colores. 

Además, mientras defendía el escudo académico en 1964 fue parte de un hecho con pocos antecedentes: tras la salida como DT de Néstor Rossi, Anido se hizo cargo de la conducción del equipo para el partido siguiente del torneo en curso junto a Oscar Martín y Federico Sacchi, dos glorias académicas. El cotejo en cuestión fue nada más y nada menos que el clásico ante River, que terminó empatado sin goles y con los tres futbolistas siendo partícipes del cotejo tanto en el juego como en la dirección técnica.

Su destacado rendimiento en la última línea del equipo le permitió llegar a la Selección Nacional tanto en la faceta juvenil, con la que conquistó los Juegos Panamericanos, como en la mayor, con la que participó del Campeonato Sudamericano de 1959 y también del Mundial de Chile en 1962. Tras su salida de Racing continuó su carrera en Colombia como jugador de Atlético Nacional (65-66) antes de retirarse en Kimberley de Mar del Plata (66-68). 

Hace 38 años, el 5 de enero de 1985, Anido falleció y su partida dejó una tristeza grande en Racing como sucedió cada vez que un deportista destacado de su historia dejó de existir físicamente. Pero a pesar de que hayan transcurrido casi cuatro décadas desde su deceso, hasta el día de hoy se lo recuerda con el mismo cariño de aquellas jornadas en las que escuchar su apellido era sinónimo de pensar en una garantía en la defensa. Porque Norberto fue, es y será parte por siempre de la identidad académica. Esa que resulta una marca de distinción única más allá del paso del tiempo.

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