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Fútbol Femenino

"Estoy en el lugar adecuado"

Lunes 30 de Marzo de 2020
Estefanía Piazza, jugadora de Primera, vive el fútbol a tiempo completo: es la entrenadora de las categorías Sub 14 y 16, además de ayudante de campo y PF en Reserva. "Racing se perfila como un club formador", dice Pepi, un ejemplo en el ejercicio de los derechos por la igualdad de oprtunidades formativas y laborales para las mujeres.
"Estoy en el lugar adecuado"
El hockey sobre césped tuvo su atención y dedicación durante una década. Hasta que dijo basta y fue por lo suyo. Graduada en Educación Física, Estefanía Piazza siempre tuvo las cosas claras: mudarse de Rosario, su cuna, a la ciudad de Buenos Aires, y hacer del fútbol, su pasión, un hecho concreto. Pepi no se quedó, resignada, a observar los acontecimientos, sino que puso manos a la obra y pavimentó la senda que, con paciencia, empezó a caminar.
“Siempre tuve en claro que iba a jugar al fútbol. Mi sueño era ir a Estados Unidos, por su nivel competitivo y de infraestructura. La carrera de Educación Física me fue abriendo la cabeza y, sobre todo, el contacto y las charlas con docentes que fueron clave en mi formación”, le dice a la web del club al identificar los primeros de varios pasos que incluyeron Rosario, la incorporación a UAI Urquiza luego de una prueba, la graduación como profesora de Educación Física, un paso por Platense y su acceso a Racing en la campaña del ascenso (2017-18).

Stop, Pepi pide la palabra para destacar porque en ese recorrido hay que señalar una parada intermedia determinante porque sirvió como un repostaje para todo lo que llegaría después: “Cuando hablo de la suerte de cruzarse con profesionales generosos para transmitir sus saberes, recuerdo siempre a Fernando Bacci, el papá de Luciana, mi compañera en Racing. Es traumatólogo, fue jefe del Departamento Médico de Newell’s, futbolista y tiene título de entrenador. Él y colaboradores como el preparador físico Alexis Gasparini fueron fundamentales para armar en Rosario una estructura que les dio lugar a muchas chicas apasionadas por el fútbol, aun sin tener un equipo que compitiera en torneo o liga. Eso me enriqueció en una etapa temprana”.

Estefanía sabe de luchas por la igualdad de género, por oportunidades formativas y laborales que resultan escasas. Y pasa de la palabra a los hechos, sin olvidar reconocimientos a quienes abrieron puertas. Después, ella se encargó de mantenerlas abiertas. Acá también supo de etapas… “Ya en mi cursada en el profesorado me interesó trabajar con chicas de 7 y 8 años que se acercaban al fútbol. Y descubrí que era un lugar riquísimo, porque formar a chicas representa poder darles el espacio de aprendizaje que la mayoría de las jugadoras de Primera no tuvimos”, recuerda aquel puntapié inicial. El cruce con Antonio Spinelli, su entrenador en Racing, adquirió enorme influencia porque el Tano asumió, sin reparos ni especulaciones, decisiones favorables a la paridad de género. No bien detectó el interés de Pepi en involucrarse más allá de su rol como integrante del plantel superior, de su vocación por la enseñanza, Spinelli le otorgó la confianza que Pepi refrendó al frente del Sub 14 y Sub 16, además de su función en la preparación física y ayudante de campo de la Reserva. “Es una posibilidad que agradezco y que me permite desarrollarme. Estoy en el lugar adecuado porque, más allá de algunos temas puntuales de recursos, Racing se perfila claramente como un club formador en fútbol femenino. Hay mucho por hacer y eso abre muchas posibilidades. La convocatoria de Racing generó una respuesta masiva, entonces nos enfocamos a la vez en jugadoras que tienen su primera experiencia, casi como algo recreativo, y en aquellas que potencialmente pueden ser fichadas y llegar a sumarse al plantel superior”, proyecta Pepi y se anima a más: “Ojalá que ocurra como con los chicos que pasan por el Predio Tita y luego triunfan en Europa, que el semillero en fútbol femenino también sea una marca reconocida del club”.

Más allá del éxito con el Sub 16 (se clasificó a la Copa Libertadores de la categoría, donde alcanzó un muy desempeño),  de lo que eso significó para su afianzamiento personal, de la beca que Racing le dio para completar su instrucción en la Escuela de Entrenadores César Luis Menotti (Eugenia Nardone, compañera en Primera y al frente de la categoría Sub 12, es otra en idéntica condición) y de su tarea como futbolista (aguarda, post cuarentena, que en fecha todavía incierta se reanude el torneo con la Zona Campeonato), Pepi jamás se aparta de aquello que la define y atraviesa. Porque no se le ha acabado el tiempo de derribar muros, modificar conciencias y reescribir mandatos ahora como entrenadora. “Tengo la responsabilidad de ser entrenadora en un club del tamaño de Racing y eso, desde la perspectiva de género, tiene un valor enorme. Porque mi propósito es dejarles a las chicas todo lo que pueda para su formación como jugadoras, que entiendan este juego tan dinámico que obliga a múltiples respuestas técnicas, emocionales y cognitivas una vez que la pelota se pone en juego… Pero también hay elementos que también considero esenciales porque el juego no está separado de la vida. Entonces, parada frente a realidades diferentes, según el origen, entorno y bagaje de cada una, mi obligación es que las chicas cuenten con herramientas para su vida, que sepan que no tienen que naturalizar discriminaciones ni maltratos que hay parecen cristalizados”, analiza. Y se entusiasma a pesar de la magnitud de lo que se avecina. Porque en su repertorio no figura el achique.
 

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