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Fútbol Femenino

El valor del encuentro

Jueves 14 de Mayo de 2020
Luciana Bacci y Eugenia Nardone compartieron una charla por videoconferencia con Martín Becerra, uno de los más prestigiosos especialistas de la región en Comunicación, en la que no dejaron tema sin tocar: desde el presente de la información en tiempos de COVID-19, hasta el feminismo y el futuro de las mujeres en el fútbol profesional. Bacci realiza el curso de fotoperiodismo en La Vaca, mientras que Nardone finalizó hace poco con un seminario de redes sociales y narrativas digitales en la FLACSO, dentro de un plan articulado por Racing para que sus jugadoras se acerquen al ámbito académico más allá de su actividad deportiva. Pasen y lean.
El valor del encuentro
El agua en la pava se calienta a toda velocidad en la casa de la familia Bacci, mientras Luciana se prepara cerca de la computadora para no faltar a la cita programada. También en Rosario, pero en otro punto de la ciudad, Eugenia Nardone habla con sus padres, al mismo tiempo que también prepara el escenario de los mates que la acompañarán durante el siguiente rato de su mañana. A cientos de kilómetros de distancia pero con el anclaje común del encuentro colectivo, Martín Becerra termina de acomodarse en la planta alta de su casa en Buenos Aires. Su notebook y el equipo matero también están listos. Por iniciativa de Racing, dos de las jugadoras profesionales de su plantel, que realizan distintos estudios relacionados al mundo de la comunicación como parte de una política articulada entre el club y diferentes casas académicas, se reunieron de manera virtual junto al prestigioso investigador y profesor especializado en Ciencias de la Comunicación y sistemas de la información, para compartir una entrevista que se amparó en el debate y el intercambio de ideas para lograr traspasar los límites físicos reales impuestos por la cuarentena. La distancia en este caso no significó ningún impedimento ante tamaño encuentro. En el afán de conocer a la otra persona y aprender de ella desde el lugar propio, la experiencia estuvo a la altura. Y el conocimiento mutuo se compartió al mismo nivel que los mates, que se cebaron sin parar en un punto y en el otro por más de una hora y media.

Entender para conocer (y conocer para entender)

“Siempre me gustó la comunicación enfocada desde lo deportivo. De hecho, cuando era más chica tuve durante mucho tiempo tuve una página de Facebook que armé yo relacionada con ese ambiente, pero sin contar con los conocimientos que hoy busco tener”. Eugenia Nardone le cuenta al sitio oficial que su interés por los medios no es nuevo. Y mientras pasa los días de aislamiento social en su Rosario natal junto a su madre, su padre y a su hermano, la joven defensora académica busca nutrirse de nuevas experiencias que trasciendan su profesión de futbolista y la acerquen a otros intereses que también considera importantes en su vida presente. Fue por eso que cuando tuvo la posibilidad de realizar el seminario de redes sociales y narrativas digitales en Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), la zurda de 20 años ni lo dudó. Y para demostrar que siempre es posible ir por más, estudia inglés en el Centro Universitario de Idiomas (CUI) y hace el curso para Directora Técnica que dicta Futbolistas Argentinos Agremiados (FAA).  Y con la misma decisión que su coterránea, Luciana Bacci (24) también se lanzó a la aventura presente que el saber representa en la vida de una persona. Aunque esta experiencia no le resultaba nada nueva a la diestra, que adentro de la cancha forma parte de la última línea del equipo, pero que en lo que al estudio se refiere, pica en punta. “Estudié varias carreras: kinesiología, Relaciones Internacionales y Turismo. La última la terminé y hasta llegué a trabajar en una agencia de viajes, pero no me llenó. Lo sentí frío y orientado a lo económico más que a lo social”, dice la mujer que hoy gracias al apoyo de Racing realiza el curso de fotoperiodismo en La Vaca y que entiende que su posición como futbolista la obliga desde lo individual a superarse en función de nuevos objetivos. “Sé que el rol que ocupo ahora como jugadora y adentro del colectivo femenino es un lugar que puede llegar a generar cambios. Estoy en un lugar de búsqueda constante y por eso quiero tener más herramientas para poder comunicar lo que quiero. Tengo pensado quizás en un futuro estudiar Comunicación o algo que me lleve para ese lado”, afirma con el convencimiento de tener claro el horizonte. Y al lado de ambas jugadoras en la pantalla virtual que propone la popular aplicación Zoom, Martín Becerra se muestra con la habitual prestancia de quienes no eluden la oportunidad ni la responsabilidad de transmitir lo que ya saben a quienes desean conocerlo. El Magíster y Doctor en Ciencias de la Información, formado en Ciencias de la Comunicación de la UBA, ya ha participado de otras acciones hechas desde Racing orientadas a repensar la comunicación según los tiempos que corren. Es por ese motivo que el oriundo de Santa Fe elige comenzar la charla ante el disparador surgido de la situación actual del tratamiento informativo en la Argentina y en el mundo luego del surgimiento de la pandemia de coronavirus. Con el paso de los minutos los ejemplos harán eje en nuestro país y en el manejo oficial de la situación, pero también se paseará por puntos lejanos, pero que hoy resultan cercanos en este contexto de cercanía global, como lo son Norteamérica, Europa, China y varios puntos más el resto del mundo. Entender y conocer. Del otro y de uno mismo. Siempre con los mates de por medio, obviamente.

Agenda de género

La mirada central suele estar puesta en lo que pasa y en lo que nos pasa, tanto como seres individuales como personas que forman parte de un conglomerado social.  Y la relevancia casi absoluta que ocupa en la vida diaria de las personas la expansión a escala doméstica y global del COVID-19, ha llevado a que el tratamiento de muchas otras problemáticas igualmente trascendentales para diferentes sectores de la población, hayan quedado desplazadas o directamente se hayan invisibilizado en cuanto a su tratamiento por parte de distintos sectores que suelen entregar su perspectiva específica desde el sector al que representan. Es por eso que dentro del contexto actual, el espacio que les dan los medios de comunicación y el tratamiento informativo a la cuestión de género y en especial a los femicidios, que lejos estuvieron de cesar más allá de la cuarentena, aparece como eje para que Bacci se anime a sacar del medio y abra el juego en esta cancha imaginaria. Y es que para encontrar respuestas ante los interrogantes que se generan no queda otra que ir al frente.

Luciana Bacci: – Me gustaría saber que pensás sobre el trato que se les está dando a los femicidios dentro de este panorama en el que la agenda está marcada por el coronavirus. ¿Te parece que los medios le tendrían que dar un poco más de espacio a nivel nacional o creés que está bien que dentro de este panorama la pandemia sea el principal foco de atención para concientizar a la gente?

Martín Becerrra: – Pienso que este tema tendría que tener dos cosas: un mayor tratamiento y también un tratamiento distinto. Creo que es un tema fundamental, porque además los medios no son una voz neutral. Hay una teoría que postula, dicho de manera muy básica y coloquial, que supuestamente la sociedad es estúpida y los medios nos inyectan ideas todo el tiempo y nos dicen de qué modo comportarnos. Y después, en la vereda opuesta, hay otra teoría que afirma que lo que dicen los medios no influye porque cada persona es consciente de sus propias acciones y no responde a condicionamientos. Esto en realidad no es ni tan de un modo, ni tan del otro. Para evaluar la influencia de los medios, que es interesante pero muy larga debido a que hay más de un centenar de años de estudios de comunicación, lo que podemos decir brevemente es que el caso depende de la situación y depende del grupo social. No todos los medios influyen igual para todas las personas y en todos los momentos. Pero obviamente los medios sí influyen. Pueden ser que no determinen nuestro comportamiento definitivamente, pero influyen. Y esto puede aplicarse desde para elegir un paquete de yerba en una góndola de supermercado hasta para votar a un candidato político. Quizás no te dicen como tenés que pensar, pero sí sobre lo que tenés que pensar. Generan encuadres. Por eso y dentro de este contexto que no se incluya el tema de los femicidios, por ejemplo, no es neutral sino que es súper importante porque  le restan al espacio público de discusión un tema lacerante, porque muere gente. Mueren pibas, grandes, chicas y de todas las clases sociales. El restarle este tema a la agenda pública no es neutral. Lógicamente los medios no tienen un buen tratamiento sobre el tema y en muchos casos, no lo tienen. La cobertura igualmente ha ido cambiando para bien, vamos a decirlo, con el paso del tiempo; si uno compara la actualidad con lo que sucedía hace cinco o diez años, en donde los casos de femicidio eran llamados por ejemplo “crímenes pasionales”. En este sentido y para cerrar, se puede afirmar que hay un mayor cuidado sobre el tema, pero que está lejos de ser el ideal.

Eugenia Nardone: – ¿Cómo podemos llegar a entender a quién elegimos escuchar y a quién no, dentro de un contexto de sobreexposición como el que se vive hoy en día?

MB: – Esa es una de los grandes cuestiones del presente, ya que con la gran oferta circulante de contenido tanto en las redes sociales como en otras plataformas digitales, el interrogante que uno se plantea sobre qué es cierto y qué no, está a la orden del día. Y también ocurre mucho el hecho de que se viralicen rumores que no terminan siendo noticias y que ni siquiera terminan siendo verdaderos. La viralización de un rumor es mucho más rápida que la capacidad que tienen las organizaciones o las personas físicas para poder desmentirlo. Elaborar una respuesta tarda y mientras tanto, el rumor se expande. Y esa diferencia de velocidad puede ser dañina. Lo que quiero decir es que desde el punto de vista de una persona de a pie y sobre todo en la Argentina, poniendo el ejemplo de la comunicación oficial sobre la pandemia del coronavirus, que para mí resulta confiable, la recomendación sería estar atento a lo que dicen las fuentes oficiales; por ejemplo, lo que en este caso informa el Ministerio de Salud.
 
EN:  – Teniendo en cuenta tus años de trabajo ligado a la información y a la comunicación, ¿Cómo analizás la fuerza que ha tomado la mujer en los últimos años en este aspecto y qué cambios percibís qué se han dado en la industria con respecto al lugar que ocupamos en ella?

MB  – Creo que es un proceso en curso. Es una conquista. Y las grandes conquistas sociales, como por ejemplo los derechos laborales, las jornadas de ocho horas o las vacaciones pagas, éste también es un cambio. En lo civilizatorio, es mucho mayor obviamente a los que te acabo de nombrar y que se centran en un aspecto definido, que es el trabajo. Ésta es una conquista mayor que las que lograron esos movimientos de trabajadores. Pero como es algo en curso, no terminó. Estamos en eso todavía. Pero lo que sí veo son algunos hitos como por ejemplo el tratamiento pormenorizado de casos específicos y relacionados con la violencia de género: de “crímenes pasionales” se los pasó a llamar y a encuadrar como femicidios; con un tratamiento cada vez más responsable de la cuestión más dramática que puede haber, que es el hecho de que alguien le quiten la vida. Lo que veo también es que los medios de comunicación más importantes se están ocupando, aunque de distintos modos, más allá del conjunto de medios que no son masivos y que quizás siempre se ocuparon del tema. Porque cuando yo era más joven, allá por la década del 80, ya había algunos medios alternativos que trataban esas temáticas. No sé si eran feministas o si ellos mismo se consideraban de tal modo, pero tenían una perspectiva que hoy sin dudas llamaríamos así. Y sin duda eran alternativos. Los consumíamos dentro de un grupo muy reducido de la sociedad. La mayoría ni registraba que existían. Y no sólo se referían al rol de la mujer sino también a las diversidades sexuales. Eran de avanzada en ese momento con respecto a muchos temas, entre ellos el de la mujer. Pero insisto en que eran una minoría total. Hoy esa perspectiva ya no es minoritaria, sino que ha ido creciendo y va permeando a los medios mayoritarios. Lentamente, pero ocurre. Y uno lo ve en también en distintos ámbitos fuera de la comunicación. Uno de ellos, por ejemplo, desde el humor. Hace algunas semanas se presentó el tema dentro de la futura vuelta en formato teatral de la serie de TV “Casado con hijos” y la figura de la actriz Érica Rivas, que al final no estará en el proyecto. Yo me metí a investigar un poco de chismoso que soy y porque tenía la hipótesis de que toda esta cuestión del feminismo y del rol de la mujer algo tenían que ver con eso. Y es cierto que es un programa que cuando se grabó estaba inmerso en códigos sociales dentro de los medios de comunicación que eran muy machistas. Hoy no los podés recrear en la pantalla o en otro entorno. Pero en ese momento estaban naturalizados. Y más allá de que haya seguramente otras cosas detrás de la negativa de la actriz, uno de sus argumentos fue decir que “el humor que hacíamos en la serie hace 15 años hoy es obsoleto”. Es algo que en la sociedad del 2020 y con los temas que se plantean hoy por hoy en la agenda de tratamiento de temas sobre la mujer, está totalmente fuera de registro. Yo al Negro Olmedo le tengo mucho cariño y en su época me reía mucho con lo que hacía. Pero en la actualidad, a veces le muestro videos de Youtube a mis hijos sobre él y tengo que elegir bien cuál pasar para no ligarme una puteada de parte de ellos. Eso pasa: son los cambios en los códigos generacionales y seguro a ustedes, las mujeres que son más jóvenes, les ocurre lo mismo. Porque como todo este proceso es una conquista que por suerte va in crescendo, quizás la conquista lograda hoy y que a nosotros nos parece importante, no lo va a ser tanto dentro de 30 ó 40 años, debido a que en ese lapso quizás se van a lograr cosas mucho más importantes. Más allá de que toda conquista debe ser valorada porque se logran con mucho tiempo y esfuerzo. Otra cosa que veo es que hoy resulta inimaginable que un programa de horario central no tenga mujeres en su mesa, que además toquen temas propios de mujeres. Y si bien en algunos espacios esa presencia aún es decorativa o sólo refuerza la voz hegemónica, ya el hecho de que se la integre es un avance. Aunque claramente no es el que a uno le gustaría. En el caso del periodismo deportivo,  por ejemplo, ya aparecen desde hace tiempo mujeres en las transmisiones de los partidos de fútbol trabajando en el campo de juego y también han tenido participaciones como comentaristas. Aún no ha pasado el tener a alguna en el relato, pero seguramente pronto lo vamos a escuchar. Entonces, creo que estos ejemplos que mencioné son indicadores de que los grandes medios se están dando cuenta de que no pueden seguir siendo tan expulsivos o exclusivos para con la mujer, pero todavía no le atinan a resolver cómo darle el lugar que le corresponde. En otros ámbitos que quizás no tengan que ver con el deporte, ya hay mujeres que son especialistas y hablan de manera específica sobre distintos temas de igual a igual con respecto a los hombres. Pero aún sigue habiendo en los medios, a nivel general y de manera cuantificada, un mayor porcentaje de presencia masculina. La mirada hegemónica aún está, pero repito que ya es muy normal el poder ver a periodistas mujeres con fuerza en los medios.

Pase de hombre, gol de mujer

“Me gustaría decirte en confianza que me da un poco de vergüenza decir que te estoy entrevistando. Porque soy solo una simple jugadora de fútbol y estoy recién incursionando en el mundo de la comunicación”, le dice Bacci a Becerra con una risa tímida, mientras le da otro sorbo a su mate en Rosario. Nardone alude desde su casa al mismo motivo a la hora de destacar algunos pormenores de la charla, pero redobla la apuesta y destaca que eso no le impide hablar con él. Las pibas van al frente. Y el investigador no se queda atrás a la hora de devolver la pared con precisión y rapidez. “A mí me encanta el fútbol y además soy muy amigo de mujeres que componen distintos movimientos feministas. Así que veo este fenómeno de manera integral. Es algo que no se detiene ni se va a detener. Pienso que el fútbol femenino va a ser masivo y además, que comercialmente va a ser un buen negocio”, dice el santafesino antes de jugar una pelota de gol con un pase exquisito: “Ustedes son parte de la institucionalidad del fútbol. Posta”. Si esto no es juego asociado, ¿El juego asociado dónde está?

LB: – Siempre analicé por mi parte y desde mis ideales el tema de la comunicación hegemónica en los medios deportivos catalogados como “los importantes”, al igual que nuestro lugar en ellos. A veces se nos deja de lado, se nos ridiculiza, o se habla de manera despectiva de nuestra condición sexual. Pero también existen los medios independientes, que nos toman como lo que somos: jugadoras de fútbol profesionales. Mi duda es si nosotras deberíamos apuntar desde la comunicación de nuestro espacio al ingreso en los medios hegemónicos para empezar a cambiar la mentalidad de las personas que los consumen, o si quizás les deberíamos seguir dando cada vez más importancia a los medios autogestionados para que se hagan más fuertes y conocidos por la mayoría del público…

MB: – Pienso que es muy importante tu planteo, porque tiene que ver no sólo con el funcionamiento de los medios, sino con el funcionamiento de ustedes como jugadoras y como grupo humano. Y mi respuesta es que ustedes son jugadoras de fútbol. Habrá algunas que quizás estarán más motivadas por pensar esta cuestión desde la comunicación y seguro también habrá otras que tendrán otros intereses. Y eso está bien. No a todas les tiene porque interesar lo mismo o en este caso, tener una mirada muy elaborada sobre los medios. Como ocurre con los jugadores de fútbol, supongo desde mi lugar que con las futbolistas debe ocurrir algo así. Pero me parece que idealmente son las dos cosas en simultáneo: por un lado el hecho de reconocer y darles oxígeno a los medios alternativos para que crezcan y para que esa mirada respetuosa sea cultivada y se multiplique. Eso para mí es fundamental. Pero también resulta vital para los medios que ustedes como jugadoras los reconozcan. Es importantísimo. Es algo que les da fuerza y los legitima. Es como una sociedad en la que ambos resultan fortalecidos por esa relación. Que hoy el fútbol femenino no tenga el mismo status que el masculino tiene que ver con una inercia histórica. Pero a la larga lo va a tener. También creo que en simultáneo a esta relación con los medios alternativos, y sé que esto que voy a decir es mucho más difícil y exige no caer en la ingenuidad, también hay que tener una estrategia a desarrollar para con los medios mainstream. Porque los medios hegemónicos son masivos y alcanzan lo que otros no hacen: llegan a millones de personas. En estos casos hay que tratar de decir nuestro discurso y de brindar nuestro planteo respetuosamente para poder seducir a esa audiencia y llegar con el mensaje. Y lo mismo se aplica para otros ámbitos lejos del deporte. Entonces la estrategia puede llegar a ser el identificar voces que no sean tan conservadoras o hegemónicas, dentro de esos medios que ya de por sí lo son. Y créanme que las hay. Creo que se puede ir por ese lado.

LB: – Quizás, y aunque me duela decirlo, la generación nuestra tenga que pasar por este proceso difícil mientras se construye otra realidad, para que el día de mañana no pase más…

MB: – Ojalá no tenga que ser así. Aunque es visible que eso pasa en ciertos aspectos. Ustedes deberían ser en la actualidad las primeras que están poniendo sobre la mesa una discusión que alguien va a tener que responder y que tendrá que continuar. Y también hay que cuidarlas a ustedes, en tanto son quienes se exponen con mayor visibilidad para realizar estos planteos. Una vez que alguien resulta un poco más expuesta por dar esta discusión en una cancha muy desfavorable, como lo fue en su momento Maca Sánchez, tiene que aparecer también el factor de la solidaridad del resto para con esa persona, que puso la cara por muchas otras.

EN: – ¿Y cuáles pensás que pueden ser buenas estrategias para potenciar al fútbol femenino desde las redes sociales, como hoy vemos que está haciendo Racing? Te lo pregunto teniendo en cuenta que en los clubes durante más de cien años no se tuvo en cuenta a la mujer desde este lugar y que hay una parte importante de la sociedad que aún no nos reconoce…

MB – Tendría que pensar mucho tu pregunta para darte una respuesta más elaborada, dado que no soy un especialista en temas de comunicación y deporte. Pero lo que veo desde afuera y pensando en voz alta, son algunas estrategias que como audiencia o como lector a mí me llamarían la atención en el mejor de los sentidos. Lo que vi de Racing en sus redes sociales puede aplicarse. Aunque esto quizás se hace más fácil porque se genera desde Racing, pero no resulta tan sencillo en otros clubes que también están buscando impulsarlo y difundirlo, pero enfrentan otras problemáticas. Creo como estrategia que la articulación del fútbol femenino con el resto de las actividades y también con el fútbol masculino es clave. Porque ahí hay una suerte de lo que en comunicación se llama “delegación de autoridad”. El fútbol practicado por los varones ya tiene una autoridad, desde una legitimidad dada por distintos ámbitos y también cuenta con un público masivo. Entonces desde el club o desde sus jugadoras se puede presentar el andarivel del fútbol femenino, pero es algo que si no se conecta con los otros andariveles del club, por más que uno haga el mejor tratamiento comunicacional de él, será solo un andarivel que irá por separado. Y así va a ser más lento su ensanchamiento en términos de legitimidad pública. Va a depender también de la inercia de los años y del desarrollo como le pasó al fútbol masculino, que en sus inicios no era un deporte masivo y popular, pero a la larga llegó a serlo. Yo pienso que con el fútbol femenino va a ocurrir lo mismo. Pero hay mecanismos de delegación, de traspaso de legitimidad o de conexión de legitimidad con lo que ya está legitimado. Entonces cuando Diego Milito desde su lugar o alguien del plantel masculino está con ustedes, o hacen un entrenamiento conjunto o se crean otras posibilidades de conexión, eso resulta fundamental para favorecer este concepto. Siempre pensado en la medida de que no sea mero marketing. Porque creo que la gente se da cuenta cada vez con mayor rapidez de esto y de cuando ciertos eventos se producen solo para la foto. En definitiva, la idea es lograr que el fútbol femenino y el masculino junto al resto no vayan por caminos separados. Y la comunicación mejora cuando hay una percepción de esto por parte de la gente hincha de ese club. Uno de mis mejores amigos es fanático de Racing. Es socio y hasta antes del inicio de esta cuarentena iba a ver al equipo a la cancha todos los partidos. Y él nota esto que les acabo de mencionar. Y también se da cuenta de que es distinto a lo que sucede en su club con respecto a otros clubes. Y si bien en términos de legitimación pública y social todavía hay mucha disparidad entre el fútbol que practica un género con respecto al que practica el otro, creo que la brecha puede achicarse de esa forma: haciendo conexiones. Y no deben ser forzadas, sino algo que fluya. Si se da de esta manera, me parece que es algo que va a ir ampliando y acercando claramente la percepción social.

LB: – Es fundamental saber enfocarse en el lenguaje. En los últimos años, aún antes de llegar al club, veía que Racing se manejaba de manera pionera en aspectos como el uso del lenguaje inclusivo o como lo hace desde hace tiempo en tratarnos como “las jugadoras” y no como “las chicas”. Eso no pasa en otros clubes y para mí es importantísimo...

MB – Estoy totalmente de acuerdo con todo, pero en especial con lo último. El tratamiento de profesionales para quienes lo son no tiene por qué tener una distinción de género entre lo femenino y lo masculino. Y lo sacó un poco del fútbol para llevarlo a otros deportes en los que está más consolidado el concepto de la igualdad entre hombres y mujeres. En actividades como la natación, en la que ya está institucionalizado este hecho, por ejemplo, no se distingue entre nadadoras femeninas y nadadores masculinos de una manera disruptiva, sino quizás a modo descriptivo según una competencia determinada. Pero ya está implícito el hecho de que la disciplina se desarrolla de igual manera y con igual relevancia tanto para unos como para otras.

LB: – Aunque me salga un poco de contexto es algo que quiero saber desde lo personal y que tiene que ver con esta charla. ¿Qué fue lo que te impulsó a estudiar comunicación?

MB – Por un lado hay toda una historia familiar. Mi abuelo paterno, al cual no conocí, murió cuando mi viejo tenía solo tres años. Y dejó unas cartas de amor que yo leí de adolescente y me resultaron alucinantes, en las que se escribía con una mujer que había conocido entre las décadas del 20 y del 30. Era una persona que tenía facilidad de palabra. Escribía lindo. Y el leerlas siendo un púber, como me pasó a mí, te cambia la mirada del mundo. Y por el otro lado, tiene que ver con mi viejo, que es abogado pero fue periodista. Yo soy de Santa Fe. Mi papá ya ejercía la abogacía y para la época de Onganía en la que nací, él defendía a algunos presos políticos. En la provincia aún no regía una dictadura criminal como la que vino después con Videla, pero en ese momento tuvimos que mudarnos porque a mi viejo lo metían en cana todo el tiempo. No le hacían nada, pero era molesto que estuviera preso todos los días. Entonces nos vinimos a Buenos Aires. Él tuvo que cambiar de profesión y se metió a hacer periodismo. Escribía bien y como periodista hizo una carrera interesante. Trabajó en la sección Internacional del diario La Opinión, que en ese momento era muy prestigioso, y además era el delegado sindical de sus compañeros. Yo era un nene en ese momento, pero recuerdo que había reuniones en casa. Y empezó a estar en mí muy presente toda esa cosa de los medios, del periodismo y de lo que se decía en general. Yo lo acompañaba a hacer notas y aunque no trabajaba en lo deportivo, me hacía entrar junto a él a la cancha para ver fútbol. Él es de Racing y yo en mi primera infancia era de Colón, pero me llevaba a cualquier lado. He ido desde a ver a Unión hasta a Maradona en Argentinos Juniors en la temporada 77/78. O sea que tenía ciertas ventajas con las que mis compañeros de escuela no contaban, por tener a un viejo periodista. La comunicación estaba presente y supongo que eso debe haber influido mucho. Ya en el secundario me metí en la revista del centro de estudiantes, en el final de la dictadura y el reinicio de la democracia, y tenía actividad política en un partido minoritario. Luego en la universidad empecé a cursar dos carreras al mismo tiempo: Sociología y Comunicación, que era nueva en ese momento. Hice un par de años de ambas y después ya me decidí por la segunda, ya que había empezado también a trabajar y no podía hacer las dos cosas al mismo tiempo. Antes de terminar la carrera, empecé a laburar de periodista en el diario El Cronista, además de colaborar con la revista Humor y otras de esa época. Y mientras hacía eso, ya en los 90, también era auxiliar de una cátedra. Por eso, estando inmerso en la vida académica surgió la chance de postularme para una beca y de ganarla, lo que me permitió hacer un doctorado en Barcelona. Fue la primera vez en mi vida adulta que solo me dediqué a estudiar y me fascinó. Como ocurre con el deporte, dentro del ámbito en el que hago boxeo de manera amateur, la gimnasia es alucinante. Y pasa lo mismo con la gimnasia intelectual. En un momento leía tanto y con además con un nivel de concentración, que hoy lo pienso en retrospectiva y me resulta inconcebible el adiestramiento que logré en esos años. Al volver de Europa el periodismo ya no me agradó tanto y me inserté en la Universidad de Quilmes, en la UBA y en el CONICET. Eso fue lo que más me gustó. Para mí, analizar los medios es una manera de meter un termómetro adentro de la sociedad. Hay muchos termómetros posibles, como por ejemplo el dedicarse a la salud o a la planificación del transporte. Y la comunicación es claramente otro termómetro. Y como me interesa mucho eso, me resulta algo muy copado poder estar dentro de este trabajo. Lo disfruto enormemente. Tengo amigos que hacen lo mismo y no les gusta, pero conservan la actividad por motivos económicos u otros factores. Por eso yo me siento un privilegiado. Porque voy a dar clases como el primer día: con la misma preparación y con los mismos nervios. Y hace 26 años que lo hago.
 
EN: –  Te agradezco por el tiempo y la buena onda, Martín. Fue una charla muy linda y fructífera para nosotras.

LB: – Y espero que algún día te acerques a ver algún partido nuestro, para que nos podamos conocer personalmente…

MB – Totalmente. Ya fui invitado desde el área de Comunicación hace un tiempo a dar una charla con gente también de otros clubes y lo hice con mucho gusto. Después pude ir a la cancha a ver al primer equipo y lo pude llevar a mi viejo, que quedó alucinado y encantadísimo de poder volver al Cilindro después de tanto tiempo. Así que ahora a mí me gustaría poder pasar por esa misma experiencia, pero viéndolas a ustedes. A mí me gusta mucho ver fútbol y veo de todo. Y si bien no estoy tan acostumbrado a ver fútbol femenino, sí he visto partidos y me gustó. Además, la verdad es las mujeres juegan muy bien. Por eso en mi caso de verdad esto fue un descubrimiento. Ustedes ya están acostumbradas, obviamente. Pero para mí fue algo muy grato y ojalá que pueda repetirse.

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