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Primer Equipo

El campeón cayó de pie

Martes 14 de Mayo de 2019
Racing le ganó por 2 a 1 a Tigre en el Cilindro pero no le alcanzó para clasificarse a las semifinales de la Copa de la Superliga. Lucas Orban y Lisandro López convirtieron. La gente despidió entre aplausos al equipo.
El campeón cayó de pie
Si, como alguna vez aseguró Pep Guardiola, lo único que depende exclusivamente de uno es el modo en el que se pierde, Racing se retiró de la Copa de la Superliga como cualquiera querría irse si no le quedara otra chance: de pie. El campeón jugó con la frente en alto, venció a Tigre por 2 a 1 en el Cilindro y quedó eliminado porque el 2 a 0 abajo en la ida acabó siendo una mochila demasiado pesada. El agónico tanto de la visita, cuando la serie moría en los penales, terminó dándole un aroma de injusticia al desenlace. 

Un primer dato para explicar el juego: Lisandro López volvió a ser titular después de tres partidos afuera por lesión. Segunda cuestión a tener en cuenta: herido en su orgullo, empujado por su gente, el equipo de Eduardo Coudet salió decidido a demostrar -como dijo su capitán ni bien se consumó la derrota en Victoria- por qué llegó hasta donde llegó. Leonardo Sigali fue el puntapié inicial de todos los avances, Nery Domínguez funcionó como una aduana para darle destino seguro a la pelota y Augusto Solari desequilibró con esa capacidad de cambiar el ritmo tan propia de él. El gol llegó por una vía que a Racing le sentó bábaro a lo largo de la temporada: córner de Pol Fernández desde la derecha y cabezazo de Lucas Orban para anticipar a la humanidad. Con el envión sobre la espalda, Licha convirtió el segundo a los 35 tras una acción que combinó velocidad, precisión y una pequeña dosis de fortuna.

El desgaste del año empezó a pasar factura. Matías Zaracho ya había salido con una molestia física en la etapa inicial y Lisandro debió imitarlo a poco de arrancar el complemento. Andrés Ríos y Marcelo Díaz ocuparon sus lugares. Con el cansancio encima, la decisión del Chacho fue poner dos volantes centrales para defenderse desde la tenencia y para protegerse de los ataques rápidos. Ríos, suelto como mediapunta, ofreció frescura para hallar espacios vacíos. Darío Cvitanich tuvo el tercero después de un pase genial de su compañero de ofensiva y falló delante de Gonzalo Marinelli. Ambicioso siempre, Nicolás Muscio disfrutó de su bautismo en Primera en reemplazo de un agotado Domínguez. 

Así, con lo que le quedaba en el tanque, la Academia fue y fue. Si el fútbol se resolviera por los méritos, la historia hubiera sido celeste y blanca. Sin embargo, en la única ocasión que construyó, Tigre acertó gracias a un derechazo de Matías Pérez Acuña y marcó para abrazarse a la clasificación. El campeón dejó hasta la última gota de sudor en la cancha y se retiró entre aplausos. El grito del Cilindro fue unánime: “Muchas gracias, toda la vida”.

Crédito fotográfico: Fotobaires.

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