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Grito de domingo

Domingo 10 de Noviembre de 2019
Racing fue superior a Huracán, le ganó por 1 a 0 en el Cilindro con gol de Nicolás Reniero y se prendió en la pelea de la Superliga. La Academia llegó a los 24 puntos y vuelve a soñar.
Grito de domingo
Mérito principal entre la suma de méritos que acumuló Racing para meterse nuevamente en la pelea grande del campeonato, la convicción para jugar mirando el arco de enfrente resultó la gran virtud de un equipo que otra vez se hizo fuerte de local y que otra vez le apunta al título. En el Cilindro y ante Huracán, la Academia se impuso por 1 a 0 y se sacó de encima la racha de dos presentaciones sin victorias. Y así, con 24 puntos en la mano y la punta ahí nomás, el sueño recobra vida.

No le fue fácil al conjunto que dirige Eduardo Coudet romper el cerco planteado por la visita. Tan cierto es que dispuso del campo y de la pelota como que le faltó claridad en la zona de gestación para poner a sus delanteros de cara a Antony Silva. Sobre el sector de Iván Pillud se concentraron los avances pero las dos líneas de cuatro de camiseta roja se las arreglaron para obstaculizar las asociaciones en espacios reducidos. Tampoco pudo por arriba quebrar el anfitrión a un adversario astuto para aglutinar gente alrededor de su arquero. En ese escenario en el que casi no hubo chances de riesgo, pareció lógico que se retiraran en cero al descanso.

La tenacidad para no aflojar asomó nuevamente como la mejor carta para insistir todo lo que hiciera falta. Necesitado de piernas frescas, Nicolás Reniero y Darío Cvitanich ingresaron con la responsabilidad de brindar más herramientas en ataque. El equipo asumió riesgos, se plantó definitivamente en terreno ajeno y contó con las manos mágicas de Gabriel Arias para detener la única posibilidad de peligro con la que contó Huracán a lo largo de la tarde. Fue la cabeza de Reniero, cuando iba media hora, la que destrabó el nudo de tensión que de a poco se iba apoderando de Avellaneda. 

Con la tranquilidad de la ventaja, Mauricio Martínez entró en lugar de Lisandro López. El capitán se retiró envuelto en una ovación. A poco del cierre, Carlos Araujo y Lucas Merolla vieron la roja. Racing, con dos hombres de más, transitó el final sin sufrimientos y ratificó que está para grandes cosas. Con la convicción que expuso durante los 90 minutos, a nadie le cabe dudas de que va por todo.

Crédito fotográfico: Fotobaires.

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