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Vidas Racinguistas

“Cuando ataco trato de ser ofensiva como Licha o Bou”

Jueves 16 de Marzo de 2017
Delfina Merino, una de las figuras de las Leonas, heredó de su papá la pasión por el hockey y también por la Academia. Además de estar en el Cilindro cada vez que puede, también conoce la historia de Las Titas: “El hockey creció muy rápido. En Banco Provincia tenemos que alquilar una cancha y Racing ya tiene la suya propia”.
“Cuando ataco trato de ser ofensiva como Licha o Bou”
Cuenta la leyenda de la familia Merino que de niña, Delfina practicaba muchos deportes, a un extremo tal que era bastante común que el reloj le quedara chico a sus días. Hasta que en una ocasión su mamá se dirigió a ella con algo de humor, una sonrisa y con todo el cariño con que se le puede hablar a una hija pequeña y le dijo: “Esto ya es demasiado. Decidite por uno”. Y Delfina eligió. Sus condiciones naturales para manejar la bocha, sumadas a un padre y una madre formados en el club Banco Provincia, hicieron que la decisión fuera casi una cuestión de herencia: el hockey fue la elección que la marcaría desde ahí en adelante en su vida. Y con el fútbol, la cosa no fue tan distinta. En este caso la herencia se puso en la piel de su papá, la tomó de la mano y la llevó desde Vicente López hasta el Cilindro de Avellaneda sin escalas. Racing aguardaba por ella y a partir de ese día nació un amor que lejos de apagarse, se hizo cada vez más fuerte con el paso del tiempo. El resto de la historia de Delfina Merino es conocida: con los años creció en el hockey y un buen día, tras una experiencia previa en juveniles, le llegó la chance de integrar la Selección Nacional en el 2009. Desde ese momento el celeste y el blanco de la Argentina también se convirtieron en parte de su vida y quedaron marcados a fuego con casi dos decenas de títulos internacionales. Pero Delfi, como la conocen en la intimidad, nunca cambió. Sabe lo que quiere. Sabe lo que ama. Y mientras recorre el campo de juego del Cilindro sus dos pasiones confluyen una vez más. “Antes de cada entrada en calor con el seleccionado, siempre hay una pelota dando vueltas y se arma una ronda de jueguitos y de toques entre nosotras. Las jugadoras de hockey nos defendemos muy bien en el rubro del fútbol. Ojalá que algún día podamos jugar algún partidito acá”, dice mientras se sonríe y nos invita a descubrir su lado racinguista.

-La mayoría de la gente te conoce por tus actuaciones en Las Leonas, pero no muchos saben que sos de Racing ni por qué te hiciste hincha de la Academia…
-El culpable de que tanto mi hermano como yo seamos de Racing es claramente mi papá. Él nos inculcó este amor por los colores. Somos una familia que viene del club Banco Provincia, en el cual hay muchos hinchas de la Academia. Y mi viejo nos traía a la cancha junto a la familia de su mejor amigo. Mis primeros recuerdos son ésos: las dos familias juntas viniendo a Avellaneda a alentar a la Academia. Me acuerdo de que era la única mujer entre toda la banda de hombres.

-¿Y en la actualidad seguís viniendo al Cilindro?
-La verdad es que se me complica ver al equipo porque no estoy mucho en el país y cuando lo estoy, a veces se superponen los días y los horarios con los de los partidos de Banco Provincia, que es mi equipo en el que juego en Argentina (NdeR: En Holanda juega de manera profesional para el SCHC) o con obligaciones de la universidad ya que estoy cursando las últimas materias de la carrera de Abogacía en la UBA. Pero cada vez que puedo, siempre me hago un hueco para venir al Cilindro. En el último clásico del año pasado ante Independiente le dije a mi prima, que no es de Racing, que me tenía que acompañar. Ella nunca había estado en nuestra cancha y yo sabía que no había mejor ocasión para que pudiera conocer el estadio y sentir lo que era. Cuando terminó el partido, recuerdo que me miró y me dijo: “Ah, no…esto es una locura” (risas).

-El hecho de que no puedas estar siempre te debe hacer valorar más cada partido en Avellaneda…
-Lo disfruto mucho. Creo que el hecho de compartir el sentimiento junto a mi papá y a mi hermano, además de sentirme identificada con cosas de la historia de Racing, hacen que yo lo sienta así en cada oportunidad. Somos hinchas de un club al que las cosas no le fueron fáciles en ciertos momentos. Y ésa también es mi historia en relación al hockey. Me siento identificada con eso de que aunque las cosas salgan bien o mal, la hinchada siempre está y el club siempre está. Creo que cosas como ésas son las que a los racinguistas nos hacen diferentes a los demás hinchas.

-¿Y cómo es Delfina Merino en su rol de hincha?
-Me meto bastante en el partido. No me siento en mi lugar, me cruzo de piernas y veo sólo el juego. Es más, muchas veces me encuentro parada gritando o puteando sin darme cuenta. Lo vivo de manera muy pasional más allá de que, obviamente, disfruto del deporte porque me gusta. Muchas veces tengo resaltar el lado racional y recordar que soy una mujer para poder controlarme (risas), ya que me mimetizo con el ambiente y con lo que transmite el equipo. 

-El hockey sobre césped de Racing está dando los primeros pasos de su historia. Y para que en el 2013 todo ese proyecto comenzara a gestarse fue importante tu participación, al igual que la de otras jugadoras. ¿Cómo te hace sentir eso?
-Creo que el club hizo muchos méritos en sí para incluir al hockey, que es un deporte que se hizo muy conocido debido a su crecimiento desde principios del 2000 y a los triunfos tanto femeninos como masculinos en el plano internacional. Hoy por hoy son cada vez más las personas que lo practican y es un factor de inclusión muy importante que ya no sólo se limita a los clubes. En el colegio se juega al hockey; en los barrios se juega al hockey; en las villas se juega al hockey. Por ese motivo, que la estructura haya podido incluirlo y le otorgue las mismas posibilidades de practicarlo tanto a las chicas de la zona como a todas las otras que quieran acercarse es algo muy valioso. Para mí el haber podido compartir distintas clínicas y encuentros cuando se estaba arrancando con todo es algo que disfruté mucho. Es una forma más de acercarme, distinta a lo futbolístico, pero que está relacionada con mi pasión. 

-¿Y cómo crees que puede seguir mejorando Racing en este aspecto?
-Creo que creció muy rápido, a un ritmo casi impensado. Por ejemplo mi club, Banco Provincia, hace poco logró ser campeón el mismo año de Primera A tanto en mujeres y como en hombres, pero no tiene cancha propia. Tenemos que alquilar una para poder competir. Y Racing en dos años tuvo todo: muchas jugadoras, cancha propia, y la chance de competir dentro de una asociación. Ahora sólo resta seguir fortaleciendo el juego, para poder lograr una identidad como club y mejorar en el plano deportivo.

-Cuando estás viendo un partido y dejás de lado por algunos segundos a la hincha, ¿ves conceptos tácticos o estratégicos que luego podés llegar a aplicar como delantera en un partido de hockey?
-Hay cosas que se asemejan mucho. En especial y en mi posición que es la de delantera, el tema de los desbordes, los enganches, los cambios de lado u otras facetas sí son cosas que miro. Cuando vengo al Cilindro no soy tan táctica en ese sentido (risas), pero son dos deportes que se parecen y también se diferencian, por lo que siempre se pueden tomar cosas en cuenta para aprender y enriquecerse.

-En este mismo sentido, ¿mirabas cosas de Milito en su momento o de Licha o Bou en la actualidad?
-Sí, en especial los movimientos en los desmarques cortos y explosivos. En el fútbol los atacantes deben aguantar la pelota esperando a que los demás jugadores puedan acoplarse a los ataques. Creo que Lisandro, Bou o Acuña tienen un juego ofensivo que me encanta. Me gustan ese tipo de jugadores. Igual que cuando estaba Centurión en el equipo, por ejemplo. Y cuando yo juego trato de ser ofensiva dentro del mismo estilo, salvando las diferencias, obviamente.

-Imaginemos por un momento que en vez de jugar al hockey hubieras podido ser futbolista, ¿con qué delantero académico te habría gustado compartir una dupla de ataque? 
-A Milito no puedo dejar de nombrarlo porque fue una cosa de locos (risas). Con Licha y con Bou también me encantaría. A otro que no puedo dejar de nombrar es a Centurión, porque creo que está totalmente loco, futbolísticamente hablando, y me habría divertido mucho adentro de la cancha junto a él. Yéndome un poco más atrás en el tiempo elegiría al Piojo López, sin dudas. 

-¿Y si hubieras podido elegir a un delantero de Racing para qué te acompañe en el ataque adentro de una cancha de hockey?
-Y… no sé cómo juegan al hockey. Tendría que darle a cada uno un palo y analizar cómo pasan la bocha y como la reciben. Quizás lo hubiera elegido a Saja para que ataje en mi equipo. Creo que él en el arco podría haber funcionado muy bien (risas).

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