Básquet

La ilusión no se detiene

Viernes 10 de Mayo de 2024
Nicolás Remolina y Rafael Rosende, a poco del inicio de la serie semifinal ante Racing de Chivilcoy por la Conferencia Sur de la Liga Argentina, hablan del camino recorrido y de la esperanza de seguir avanzando frente a un rival muy exigente.
La ilusión no se detiene
A esta altura de la competencia, Racing disfruta. Bien merecido lo tiene. Luego de 24 años sin participación en la Segunda División del básquet nacional, la experiencia en la Liga Argentina 2023-24 ya resulta ampliamente satisfactoria. En el inicio de la serie semifinal de la Conferencia Sur, esta noche frente a Racing de Chivilcoy, hay certezas y expectativas. Se planta firme la convicción de que el camino recorrido, entre los cuatro mejores de la zona y ocho del país, resulta una ambición que, tal vez, el comienzo del torneo, se asumía lejana. Pero, ahora, más cerca del ascenso, eso refuerza la decisión de apuntar alto en un proceso que tiende a la consolidación.

Rafael Rosende, ala pivote de la formación que dirige Fernando Rosanova, se esperanza en que "podamos competir como como lo hicimos con Pico y en lo posible ganarla. Esa es nuestra idea y nuestra cabeza está en eso". 

El recuerdo de los dos partidos de la fase regular contra un rival que logró la segunda posición sirve de alerta porque "es cierto que no tuvimos dos buenos juegos en esa etapa. Creo que fueron nuestros dos peores partidos. Pero ahora nuestra mentalidad cambió, mostramos que podemos mejorar y ahora vamos a tratar de plantear un plan de juego como como hicimos en Pico y de respetarlo a pleno. Si no nos salimos de eso, yo creo que podemos robar un partido allá y después de local, con toda nuestra gente, podemos soñar con la final".  Rosende admite que "estar entre los cuatro mejores de la Conferencia, algo bastante impensado en el arranque, nos confirma que podemos competir y buscar un crecimiento". 

En eso coincide Nicolás Remolina porque "en el inicio del torneo nuestra idea era conocer la realidad que teníamos como equipo. Después, cuando avanzamos, ya nos dimos cuenta de que estábamos para algo más, incluso cuando nos tocó el cruce con un equipo exigente como Pico. Siempre que tuvimos nuestra oportunidad dimos lo todo lo que había que hacer para lograr el objetivo". 

El base, por eso, no duda de que lo logrado no relaja ni saca motivación. "No pensamos aflojar. Seguimos con hambre porque sólo de esa manera podremos seguir progresando. Conocemos nuestras debilidades y eso nos lleva a dar el máximo y a reducir el margen de error. Si nos mantenemos a tope tendremos chances ante un rival muy difícil".
 

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