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El Club

Flor, Licha y la igualdad

Jueves 14 de Marzo de 2019
La gente preguntó, la capitana y el capitán respondieron y las desigualdades de género en el fútbol quedaron puestas sobre la mesa. Racing por todos lados. Una charla pintada de celeste y blanca.
Licha frunció levemente el ceño, clavó los ojos en la mesa y dejó que los oídos se concentraran en lo que decía su compañera. Eso: su compañera. Flor agarró ritmo, casi como si estuviera yendo a buscar el gol al área contraria, y explicó, a mitad de camino entre los nervios por la exposición y la confianza de estar formando parte de la historia, de qué se trata el machismo en el fútbol: “Hay muchos que no saben lo que sufrimos nosotras. A él, seguramente, de chiquito le regalaron una pelota. A mí, no. Yo la tuve que ir a buscar al club, sin que mi mamá supiera. Por suerte, mi papá y mi abuelo no fueron machistas y me dejaron jugar”. Licha escuchó a pura atención. El resto del público, también. En el corazón de Racing, una charla que de alguna manera es un antes y un después. En la sala de conferencias del Cilindro, un encuentro entre el capitán y la capitana con un objetivo más que claro: visibilizar las desigualdades de género que se esconden detrás de la pelota.

Licha es Lisandro López. Flor es Florencia Romero. Tenían cita a las tres. Ambos llegaron un rato antes. Flor le confesó que desde el lunes estaba tratando de contener la ansiedad. Licha le respondió que se quedara tranquila, que la iban a pasar bien. Esperaban algunas periodistas dispuestas a contar el acontecimiento desde una perspectiva que, por lo general, está ausente en la mirada mediática dominante. “Juego al fútbol de forma profesional desde hace 20 años y estoy esperando este momento desde hace 20 años o más. Y digo profesional porque yo lo siento así desde siempre”, soltó la defensora central del conjunto que desde mitad de 2018 compite en la máxima categoría de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). “Me produce mucha alegría que el fútbol femenino pueda profesionalizarse. Hay mucha injusticia en esto. Por mi experiencia en Francia, me es natural que las mujeres jueguen. Allá íbamos todos a ver los partidos”, replicó el capitán del puntero de la Superliga.

A través de las redes sociales oficiales, las hinchas y los hinchas avasallaron con preguntas: que por qué no arman un entrenamiento con los dos planteles, que si Licha va a ir a ver algún partido de las chicas, que cómo llegó Flor a jugar en Racing, que cuál es la sensación de ser capitanes. Con chistes de por medio, con la complicidad de saberse en el mismo barco, ninguno se guardó nada y ambos estuvieron a la altura de un diálogo que osciló entre lo online y lo offline todo el tiempo. ¿De qué más hablaron? De lo importante que sería que las dirigidas por Antonio Spinelli jugaran sus partidos en el Cilindro, de lo valioso que podría ser el apoyo de los futbolistas hacia las futbolistas y del papel fundamental que debe tener la educación en el necesario proceso de eliminar los vestigios patriarcales de esta sociedad.

“Todo sea por el bien de Racing y del fútbol femenino”, sentenciaron casi a coro antes de recibir los aplausos del final. Lo hicieron como si tiraran paredes desde siempre, como si el simple hecho de pertenecer a la condición humana fuera suficiente para indignarse con la opresión. Lo hicieron como Flor y como Licha. Lo hicieron por la vida. 

Fotos: Paola Lara.

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