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Primer Equipo

"La armonía grupal fue clave"

Martes 31 de Marzo de 2020
Gabriel Arias, uno de los puntos altos del plantel campeón de la Superliga 2018-19, a un año de la consagración repasa los detalles de la notable campaña, elige los mejores momentos del equipo y los suyos y revela secretos del éxito: "Nunca nos desenfocamos ni dejamos de ir partido a partido".
"La armonía grupal fue clave"

A mediano plazo, Genaro garantiza la continuidad futbolera en la familia Arias. El mayor de los dos hijos de Gabriel es el que aparece ayudando a papá en la rutina doméstica de entrenamientos que se puede ver en la cuenta oficial de Instagram del arquero de Racing. “Le gusta hacerlo, me patea la pelota, es algo que, lógicamente, no puedo hacer en épocas normales. Por otro lado, Genaro se va dando cuenta de lo que hace el papá en el día a día. Con la intensidad con que vivimos en épocas normales, eso a veces se hace un poco difícil”, le comenta Gaby a la web oficial del club, manso y tranquilo. Fluye la calma en el departamento, refugio obligado, cuarentena mediante…

“Tratamos de sobrellevar estos momentos, en casa, con mi esposa y nuestros dos hijos. Si uno se desespera, es peor. Armamos rutinas y cumplimos horarios. Creo que si uno se organiza evita dispersarse. Por más que no podamos salir y debamos quedarnos en casa, sin patio ni jardín, nos enfocamos en llevar una vida normal dentro de lo particular de esta situación”, señala . Y el instructivo, útil en estas circunstancias, se amplía: “Nos damos maña con mi señora para ponernos a dibujar con los nenes, buscamos lecturas para entretenerlos y también números”.

Campeón hace un año, casi de punta a punta en la Superliga 2018-19, Arias forjó una espalda ancha en una fragua de desempeños notables que le otorgan un lugar entre los históricos del arco académico. La retrospectiva lo lleva a aquellos días de mitad de 2018, cuando se sumó al club y “ya en la preparación y en la convivencia se fue armando una base firme para apuntar alto; la armonía grupal fue clave. Nos fuimos afianzando colectivamente y, de a poco, eso nos fue llevando a darnos cuenta de que era posible”.

“Nunca nos desenfocamos ni salimos de la decisión de ir partido a partido”. Lo que suena ajeno, puro protocolo de ocasión, está debidamente certificado desde adentro, casi como un mantra en el alto rendimiento, ahora reforzado por la influencia del campo cognitivo. “Si cada uno dentro de un equipo ve más allá de lo que le toca en el partido que está por llegar, se desvía la mirada del objetivo inmediato y se corre el riesgo de perder concentración en lo que corresponde. Les pasa a todos los que atraviesan una situación próxima a una definición deportiva”, afirma. Para el arquero, hubo patas sólidas que sostuvieron un proyecto sin distracciones: “El cuerpo técnico, con el Chacho a la cabeza, y los más grandes del plantel, los de mayor experiencia, marcaron el camino que debíamos seguir. Coudet siempre insistió en no mirar más allá de la fecha que debíamos jugar y eso hizo que mantuviéramos los pies sobre la tierra”.

Ni siquiera la lesión inoportuna (se fracturó el dedo anular de la mano derecha en un choque con un compañero durante un entrenamiento con la selección de Chile, en la fecha FIFA de octubre de 2018 prevista para amistosos) le alteró los planes. Arias llevaba apenas cuatro goles en su arco y la valla invicta en las seis victorias que, por entonces, acumulaba el equipo. “Se pasó rápido y me pude recuperar sin problemas. En esos últimos meses de 2018 me tocó acompañar desde otro lugar y ver cómo Javi (García) respondía de gran manera, como cada vez que le toca entrar”. Ahí, para Arias, se detecta un punto en común entre la gestión de Eduardo Coudet y la incipiente de Sebastián Beccacece, tal como lo identifica: “Es un gran mérito del entrenador que no se produzcan caídas en el rendimiento cuando debe rotar la formación. Nos pasó con el Chacho y lo estamos viendo también en esta nueva etapa: el que entra rinde porque en la semana se prepara y entrena con el mismo rigor como si le tocara jugar siempre de titular. Todos estamos listos para hacerlo”. Y hay más: “Cada uno asume un estilo, pero los dos pregonan y trabajan mucho para que el equipo sea intenso y no decaiga, para asegurar la tenencia de la pelota. A Sebastián lo conocía de su primera etapa en Defensa y Justicia y sabía de su capacidad, tiene las codas muy claras y saca el mejor rendimiento de cada uno en el plantel”.

El clásico con Independiente en terreno ajeno, la recuperación frente a Godoy cruz luego de un golpe frente a River surgen en la mención como capítulos destacados dentro de los 25 episodios de la Superliga. Pero uno se recorta sobre el resto en la memoria del Uno: “El empate con Colón valió mucho más que ese punto. Porque Defensa y Justicia no aflojaba en la persecución y porque, sobre todo, llegó poco antes del cierre de un partido muy complicado, al que lo encontrábamos la vuelta y en una cancha donde a Racing en general le cuesta. El gol de Darío (Cvitanich) nos dio el último empujón anímico”. Y fue allí, en Santa Fe, donde Gabriel hace una elección personal, también otros desempeños notables -por caso, en el 3-1 a Independiente-. “Me quedo con un tiro libre que saqué, en el segundo tiempo. Porque, si no hubiese sucedido, el 0-2 se nos habría hecho muy cuesta arriba. Por suerte las cosas se dieron de la mejor manera”.

Aficionado a la fotografía, la cuarentena la impone límites a las imágenes. “Igual me voy arreglando. Saco desde el balcón y un montón a los nenes. Ojalá  que pronto también pueda hacerlo con el Cilindro, que es hermoso”. La libertad de movimientos es una aspiración “acá y en Chile, donde tengo amigos y afectos. En realidad, mi deseo es para cada uno de los lugares donde este virus está provocando tanto sufrimiento. Y que el regreso a la normalidad se pueda dar en el menor tiempo posible”.

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