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Efemérides

La joya inicial de la legendaria corona

Lunes 28 de Diciembre de 2020
En 1913 comenzó todo. La gloria de una hazaña irrepetible en el país y que le dio origen a ese mote que nos caracterizará por siempre: La Academia. Es que Racing inauguró esa seguidilla impresionante de títulos que lo transformó siete años después en el primer y único heptacampeón de nuestro fútbol. Fue luego de un triunfo por 2-1 ante San Isidro con la figura destacada de Ohaco, que marcó los dos goles.
La joya inicial de la legendaria corona
La afirmación resulta tan obvia como ineludible cuando se hace referencia hacia un pasado como el nuestro: Racing Club cuenta en su haber con 117 años de vida de una riquísima historia repleta de gloria. Y como eso ya es sabido, es también irrefutable el hecho de que luego de tantas jornadas a lo largo del tiempo fueron construidas por una larga lista de galería de símbolos que forjaron la identidad del club, desataron el amor de multitudes y le entregaron a nuestra institución la grandeza de la que todavía hoy disfruta. Nuestra historia no empezó ayer y merece ser contada, ya que es fundamental conocer la historia para saber quienes somos y hacia dónde vamos. Por eso, como homenaje respetuoso y como saludo eterno, se los recuerda en las fechas que ya les pertenecen. A los ídolos académicos, simplemente gracias. Ayer, hoy y siempre.

Fue el comienzo de algo muy grande. De algo enorme. Significó el puntapié inicial de una conquista sin precedentes en Argentina y que aparece como una hazaña inalcanzable incluso en la actualidad. Pero nosotros lo logramos. Racing, que todavía no era la Academia, había disputado solamente dos temporadas en la máxima categoría del fútbol argentino cuando comenzó a ganar imparablemente. El ascenso de 1910 se había logrado tras vencer por 2 a 1 a Boca y, luego de adaptarse a las nuevas exigencias deportivas, el club encontró un grupo de jugadores que le dio todo el brillo y toda la gloria. El primer paso de esa construcción fantástica que derivó en el heptacampeonato tuvo lugar en 1913, más exactamente el 28 de diciembre de 1913. Ese día, gracias a un triunfo por 2 a 1 frente a San Isidro, el cuadro de Avellaneda obtuvo el título de Primera División y comenzó a demostrar su hegemonía a nivel nacional. 

La campaña fue notable. De principio a fin. El equipo de celeste y blanco jugó 20 partidos, de los cuales ganó 17, igualó uno y perdió dos. Convirtió la impactante cifra de 52 goles y le marcaron únicamente siete. En la fase regular, Racing compitió en la Zona A y terminó en el primer lugar, encima de River y de Platense. Justamente ante River debió disputar un duelo de desempate por un sitio en la final: hubo goleada por 3 a 0 y pasaje a la instancia decisiva. La categoría de Alberto Ohaco apareció en los momentos adecuados para permitirle a la Academia abrazarse por primera vez con la gloria. 

El conjunto racinguista fue tan superior a sus adversarios que hilvanó nueve goleadas a lo largo del certamen. La más abultada fue el 6 a 0 a Banfield en el debut. Pero, además, hubo consagración en la Copa de Honor al ganarle por 3 a 2 a Nacional. Los protagonistas de semejante alegría son inolvidables: Carlos Muttoni, Saturnino Ochoa, Armando Reyes, Ricardo Pepe, Francisco Olazar, Ángel Betular, Juan Ohaco, Raúl López, Pedro Etchegaray, Alberto Ohaco, Alberto Marcovecchio, Juan Hospital, Juan Viazzi y Juan Perinetti. 

Hoy se cumple un nuevo aniversario de la hazaña que marcó el inicio de una seguidilla impresionante y que se hizo leyenda con el paso del tiempo. Y los grandes campeones de nuestra historia merecen que los recordemos. Por eso lo hacemos de esta forma. Porque su vigencia será tan eterna como la gloria que le dieron a Racing Club. Ayer, hoy y siempre; fueron, son y serán artífices de un recorrido lleno de grandeza. Por eso va el recuerdo para ellos una vez más. Se lo han ganado.

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