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Efemérides

Siempre vigente

Lunes 07 de Junio de 2021
Evaristo Barrera, en los inicios del profesionalismo, alcanzó un registro de goles que lo mantiene como el máximo artillero académico desde 1931. En un nuevo aniversario de su fallecimiento, su recuerdo representa el compromiso con la evocación de los que aportaron a la grandeza de Racing.
Siempre vigente
Logró registros que aún hoy producen admiración y que lo pondrían en las grandes ligas de los goleadores, la de esas figuras de la elite mundial capaces de alcanzar promedios, en toda una carrera deportiva, próximos a un gol por encuentro jugado. De eso fue capaz Evaristo Barrera en los inicios de la época rentada en el fútbol argentino y, con esos atributos expuestos en la tercera década del siglo XX, obtuvo un logro que perdura: el de máximo artillero académico desde 1931 en adelante.

Había que esperarlo. Llegó en 1932 proveniente de Instituto Central Córdoba, en 22.000 pesos, una cifra enorme para la época, y para colmo, en los primeros partidos era silbado por la parcialidad racinguista debido a que no lograba convertir goles. Recién lo hizo en la cuarta fecha frente a Lanús, con dos tantos, y a partir de ese momento se transformó en el gran goleador que, partido a partido, demostró que la dirigencia no se había equivocado en pagar semejante suma de dinero. A Evaristo Barrera había que saberlo esperar.

Debutó en Racing el 8 de diciembre de 1932 y se destacó de entrada para que el club se quedara con la Copa de Honor Dr. Beccar Varela de ese año. Al año siguiente su aporte volvió a ser fundamental para que la Academia se quedara con un nuevo trofeo nacional; en este caso, la Copa de Competencia. Apoyado en su potencia física y su capacidad para pasar por sobre los rivales a la hora de llegar al arco y convertir, se transformó en la referencia ofensiva del equipo. Fue el jugador que más tantos marcó en los torneos de 1934, con 34 y de 1936, con 32. Jugó en el club hasta el 6 de noviembre de 1938 y en total, convirtió 136 goles en 142 partidos. Un registro que roza la perfección y que lo colocó desde ese momento y hasta hoy como el máximo artillero del club en el profesionalismo.

Nacido el 30 de noviembre de 1911 y oriundo de Cruz del Eje, Córdoba, Barrera no solo brilló en la Academia, sino que también se consagró en el fútbol italiano, en donde donde tuvo una larga carrera. Jugó en Lazio (1939-40), Nápoli (40-42), Áscoli (42-43), Novara (44), Gozzano (45), Cremonese (1946-47) y Mortara (47-48).

También tuvo su pasaje por el seleccionado nacional, pero solo disputó un puñado de encuentros para la Selección de la Asociación Amateur en 1935, aunque estas presentaciones no eran oficiales para la reciente Asociación del Fútbol Argentina. También podría haber disputado el Mundial de 1934, pero perdió la gran chance, debido a que se envió un representativo de cuarta división a aquel certamen internacional.

Falleció el 7 de junio de 1982 en Novara, Italia. Pero El Ómnibus, como lo había apodado la parcialidad racinguista, por su capacidad para pasar por arriba a los rivales y definir, estará por siempre vigente en la memoria de Racing Club por su fútbol y especial por sus goles, que lo llevaron a permanecer hasta el día de hoy como el máximo goleador racinguista desdse 1931. Un ídolo con todas las letras.
 

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