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Fútbol Femenino

"Ya no cargamos una mochila pesada"

Jueves 26 de Marzo de 2020
Antonio Spinelli, entrenador del plantel femenino, reconoce la clasificación a la Zona Campeonato se había convertido en una urgencia. "Se cumplió el primer objetivo. Ahora arrancamos de cero con la convicción de que el equipo salió fortalecido para demostrarlo ante los rivales más duros”, aseguró el Tano.
"Ya no cargamos una mochila pesada"

De acuerdo con esa cláusula que tiene raíz en la Ley de Murphy y según la cual siempre es posible estar peor, Antonio Spinelli admite que esta cuarentena podría haberlo encontrado con niveles insoportables de ansiedad. Y lo explica: “Nuestro partido con Boca, por la última fecha de la primera fase del torneo, quedó suspendido el martes 17, dos días antes de que se decretara la cuarentena. Ese partido podría haber definido nuestra clasificación a la Zona Campeonato, que se había resuelto favorablemente el sábado 14 con la derrota de Central ante Gimnasia. Si ese resultado no hubiese sucedido y nuestra clasificación hubiese quedado pendiente en medio de la cuarentena, ahora estaría caminando por las paredes...”, le cuenta el DT del equipo de fútbol femenino a la web oficial del club. Y se ríe para aflojar tensiones, las de índole deportiva, que ya quedaron atrás, y la de la situación sanitaria, social, humanitaria, económica -no tiene límites los rubros afectados por la pandemia de coronavirus-, vigente por, todavía, un tiempo de duración incierta.

El Tano se pone serio cuando habla del tema, con conocimiento de causa por sus lazos con Italia, donde residió años atrás. “Hablo con amigos y me cuentan de manera directa todo lo que están viviendo. Les parece ciencia ficción, pero lamentablemente es la realidad. Ojalá que las medidas de aislamiento social que se dispusieron acá, amplias, firmes y anticipadas, sirvan para que el impacto sea menor”, se esperanza.

De vuelta al fútbol, Spinelli tiene bien identificados los momentos de su plantel, con un inicio aceptable en este primer certamen profesional, un estupendo cierre de año y una evidente merma de nivel y producción en la reanudación, ya en este 2020. Etapa a etapa, el Tano se enfoca en el análisis: “Formamos un equipo para dar pelea en el pelotón de los cuatro o cinco primeros y sabíamos que con 25 puntos íbamos a tener la clasificación asegurada. Terminamos el año con 19 puntos, por lo que con dos triunfos más en lo que quedaba, íbamos a estar adentro. Más allá de las diferencias con Boca y UAI Urquiza, podíamos dar pelea a los otros equipos top, algo que de hecho sucedió. Lo mejor se dio en el final de año, con un sprint en el que sacamos 12 de 15 puntos, con cuatro victorias al hilo. El 50% de los puntos que acumulamos lo obtuvimos en esa serie”.

Lo que pasó después también se identifica con precisión en la mirada de Spinelli: “El corte entre diciembre y enero fue para todos, por supuesto. Pero en alto rendimiento, está demostrado que cuando un deportista, individual o en equipo, alcanza un pico y eso se traduce en resultados positivos, un corte en ese proceso es una causa probable en una merma posterior. Al equipo le pasó, no tengo dudas, más allá de que en la pretemporada buscamos reforzar todo lo bueno de ese bloque de fin de 2019. Se nos escapó por muy poquito con UAI y luego, en el partido siguiente, perdimos con Lanús cuando eso estaba muy lejos de ser una hipótesis probable. Y ahí empezaron los problemas reales”.

A pesar de haber mantenido los cambios en el esquema, una de las razones de aquellos éxitos (“el 3-5-2 nos funcionó muy bien”), Spinelli apunta a algo que excede lo futbolístico, incluso sin sacarle influencia a la caída de nivel: “Sería necio negar que perdimos calidad de juego, pero en el análisis que hacemos todos los que estamos en esto, detectamos que la derrota de Lanús fue más dura que el resultado en sí. Porque nos llevó a ser uno más en la pelea por lo cuatro lugares quedaban disponibles entre los ocho primeros. Pasamos de estar convencidos de que éramos el quinto equipo, con chances de pelear por el cuarto puesto, a tomar cada partido como una final para asegurarnos la plaza. Y eso determinó una cadena negativa de inestabilidad, confusión y desconfianza. Creo que, salvo en el primer tiempo contra Villa San Carlos en el Cilindro y algunos momentos, también en el primer tiempo, ante SAT, en el resto de los partidos se vio una versión muy alejada de lo que Racing puede dar”.

Se aprende más en la derrota que en la victoria, sostiene con énfasis los entrenadores. Spinelli firma la sentencia: “¿Qué sacamos de positivo de esto? Que pasó la urgencia por clasificarnos a la Zona Campeonato y a la Copa Argentina y las jugadoras saben, porque me lo han dicho, que yo tienen que cargar con esa mochila pesada. Ellas y todos los que estamos en el fútbol femenino del club, porque sin dudas, el ruido de no clasificar habría sido muy potente. Lo más loco de todo es que siempre dimos la talla y hasta pudimos haber sumado ante los rivales más duros, como UAI, San Lorenzo y River. Y que seguimos sin perder el clásico con Independiente desde 2017. Entonces es evidente que, a mayor oposición, mejor respuesta del equipo”.

Lo que sigue será profundizar conceptos tácticos, reforzar alguna cuestión física y, especialmente, trabajar el aspecto emocional y la motivación para que una eventual derrota no se transforme en un abismo donde se pierden confianza y certezas. “¿Cómo vamos a entrar en eso si cada vez que el equipo fue exigido, dio lo que tenía que dar. Ahora arrancamos de cero con la convicción de que el equipo salió fortalecido para demostrarlo ante los rivales más duros”, dice el Tano, a la espera de que la competencia retorne. ¿Cuándo? Imposible responderlo. ¿Cómo? En función de la demora, porque lo que estaba programado como un ida y vuelta de 14 fechas podría modificarse de manera sustancial. El calendario funciona como deadline: el 30 de junio vencen los contratos anuales de las jugadoras rentadas.

En esta fase de aislamiento social y obligatorio, como le sucede a la mayoría de los deportistas, las adecuaciones han sido diversas, tal como lo especifica Spinelli: “Ahora estamos trabajando a distancia, casi de manera multidisciplinaria, porque intervenimos en la parte táctica, técnica, física, nutricional y psicológica, con responsables para cada área. Muchas de las jugadoras volvieron a su lugar de residencia en el Interior, porque llegamos a liberarlas dos días antes del inicio de la cuarentena. Usamos Zoom porque esa aplicación nos permite hacer videoconferencias masivas. Hay buna parte de video análisis propio y de rivales, una parte de entrenamiento diferenciado según puesto en el campo, y eso lo vamos rotando con el seguimiento nutricional y psicológico para evitar repeticiones y que el estímulo pierda atracción y calidad. Sabemos que los contextos son diferentes, que no es lo mismo tener espacio para entrenarse en una casa que un departamento, pero el objetivo es, siempre, que todo esto sea operativo. Lo hacemos también con la Reserva, y es algo que me da satisfacción porque, pese a varios detalles materiales, puedo asegurar que el club ha estado a la altura en esta nueva etapa para el fútbol femenino”.

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